Distendido encuentro con la nueva cúpula de la Iglesia

Distendido encuentro con la nueva cúpula de la Iglesia

En lo que se avecina como una nueva relación, y todavía sin asumir, la nueva cúpula de la Iglesia en Argentina fue recibida ayer por la presidenta Cristina Fernández en la Rosada, junto al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el canciller Héctor Timerman y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

Monseñor José María Arancedo, electo hace dos días para reemplazar a Jorge Bergoglio como presidente del Episcopado, llevó de regalo un ícono de El Buen Pastor pintado a mano. En una reunión distendida, Arancedo, junto al obispo de Neuquén, monseñor Virginio Bressanelli, y el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, agradecieron la rapidez con que se concretó la audiencia, felicitaron por la reelección y recordaron el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner. Después propusieron trabajar en conjunto y si hubiera diferencias, discutirlas pero no a través de los medios. El obispo salteño hizo una mención sobre el discurso de la Presidenta ante empresarios en el marco del G-20,

la semana pasada en Cannes. También, según contaron, se habló sobre temas sociales en el marco de un buen clima.

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