El gobernador quiere enfriar el tema, pero su vice busca identificar a todos los responsables policiales. Sólo uno de los desafectados está en las fotos.
Daniel Scioli quiso actuar rápidamente y dejar el conflicto atrás. Sin embargo, la orden inmediata de desafectar a seis agentes de Infantería involucrados en los incidentes de la Legislatura contra militantes de la Juventud Peronista, no conforma al sector más progresista del kirchnerismo entre los que se encuentra su vicegobernador, Gabriel Mariotto.
Sucede que el lunes no sólo hubo un enfrentamiento en el que habrían participado los uniformados desafectados, sino que fueron tres refriegas en donde actuaron por lo menos 16 agentes. “En la primera, los policías están con las boinas puestas, en la segunda se ponen los cascos porque los militantes estaban con palos y piedras, y en la tercera ya interviene Hugo Matzkin (flamante jefe de policía) que se encontraba en la segunda bandeja (el conflicto se dio en la escalera entre el segundo y tercer piso)”, explicó a PERFIL Facundo Toro, el jefe de Seguridad de la Legislatura que presentó su renuncia tres días después de los incidentes.
De acuerdo con Toro, Matzkin “intervino para invitar a los militantes a comprobar que no había espacio en los palcos. Ingresó uno sólo de ellos y se dio cuenta de que verdaderamente no había lugar. Después se fueron”. Toro fue quien dejó ingresar a 70 militantes de la Juventud Peronista que no tenían invitación. Según su relato, un “chico de ceremonial de Diputados vino en nombre de (José) Ottavis para decirme que los deje ingresar”.
De acuerdo con las imágenes, de los seis policías que fueron desafectados por los tres enfrentamientos, sólo uno de ellos aparece en la contienda. Se trata del capitán Walter Revolero, quien encabezó el autoacuartelamiento de diez horas el miércoles, en reclamo de su incorporación y la de sus cinco compañeros: los tenientes primero Leonardo dos Santos y Raúl Molina, el subteniente Roque Barrios y los sargentos Fernando Loubet y Daniel Maidana.
El resto de los uniformados que aparecen con palos y al frente de los enfrentamientos no fueron sancionados ni llamados a declarar. Por ello, desde el cuerpo de Infantería que acompañó la medida de autoacuartelarse muestran el malestar ante la orden inmediata que envió el gobernador.
“Los desafectados fueron los policías que llegaron al cuerpo médico policial con heridas y los que denunciaron agresiones por parte de los militantes. No se sancionó a los que dieron la orden. Por eso no se busca encontrar a los verdaderos responsables, sino que su sanción es una respuesta política”, explica un compañero de los agentes que participó del autoacuartelamiento.
Pese a que el gobernador buscaba terminar el conflicto sólo con la orden de desafectar a seis policías sancionados, en las próximas horas Scioli volverá a verse envuelto en una encrucijada. Por un lado, su vicegobernador le exigirá sancionar al resto de los hombres identificados en las fotos de los disturbios. Y por el otro, los agentes de Infantería que ya se autoacuartelaron, amenazan con volver a hacerlo en caso de que no sean reincorporados.
Además de la investigación judicial y de la averiguación que lleva adelante el Ministerio de Justicia y Seguridad, a través de Asuntos Internos, Mariotto ordenó a personas de su confianza estar encima del tema. El vicegobernador quiere a los verdaderos responsables afuera de la fuerza. “Vamos a seguir el tema hasta el final. No hay posibilidades de que los sancionados se reincorporen. Y todavía falta que los policías expliquen quién les dio la orden de reprimir. Los que que no fueron hechados todavía, tienen que estarlo”, dijo Mariotto a sus hombres de confianza.
A Scioli no sólo el progresismo kirchnerista le jugó una mala pasada el día de su asunción, sino que una pelea interna dentro de la Legislatura terminó contribuyendo a marcar la primera gran diferencia de la próxima gestión.
Distintos hombres de seguridad del Senado explican que una disputa entre Toro y Néstor Santana (jefe de Seguridad de la legislatura hasta la primer semana de diciembre) tuvo una gran incidencia en los disturbios. “Toro no sabía que Santana había renunciado, por lo que creyó que si dejaba ingresar a los militantes de La Cámpora podía haber disturbios, lo que le permitiría quedarse con el lugar de Santana cuando lo encontrasen responsable”, sostuvo un compañero de Toro.



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