“Hay una distancia entre cómo se lee en la escuela y cómo se lee fuera”

Camino al centenario, la Escuela Normal programó una serie de conferencias a cargo de docentes e investigadores de la UNLu. Esta vez, Paula Spregelburd, la Codirectora del programa de investigación HISTELEA: Historia Social de la Enseñanza de la Lectura y la Escritura en Argentina, se refirió a una de las líneas de investigación.
El año que viene, la tradicional escuela rosada de nuestra ciudad celebrará sus 100 años junto a la comunidad y se prepara para esa fecha con distintas actividades entre las que programó una serie de conferencias relacionadas con la educación. La del jueves pasado fue la primera y estuvo a cargo de la Mg. Paula Spregelburd, docente e investigadora del Departamento de Educación de la Universidad Nacional de Luján.

En la ocasión, la charla denominada Representaciones escolares sobre la lectura. Historia de la lectura y la escritura se concretó frente a un salón de actos colmado por una audiencia orientada en la temática. Según comentó la disertante, el encuentro entre ambas instituciones comenzó con una reunión convocada por la actual directora de Unidad Académica de la Escuela Normal, Prof. María Nélida Rey, en la que se acercaron iniciativas y trabajos a compartir, especialmente en el marco del próximo centenario de la institución de la calle España.

Uno de los ejes de este intercambio fue dar difusión a las investigaciones que viene realizando el departamento de Educación de la UNLu. En este sentido, Spregelburd explicó que en ese momento se encuentran trabajando en un proyecto denominado Accesos y exclusiones a la cultura letrada. "Todo el equipo trabaja con temáticas mucho más específicas, como por ejemplo la escolarización de la lectura, como una práctica que durante muchos años no sucedía en la escuela, sino en otros ámbitos sociales, o trabajos que ahondan en cómo la lectura pasa a conformarse en una disciplina escolar, en qué medida esto favorece el acceso de más sectores sociales a la cultura letrada. Después analizamos experiencias particulares, como la de Luis Iglesias en una escuela bastante alejada de lo que eran las líneas más hegemónicas del sistema educativo y de experiencias más ligadas a la escuela nueva. Es una experiencia que se realizó en los 40 en Tristán Suárez. Esta es una línea que viene desarrollando Susana Vital".

Continuando con el detalle de algunas de las investigaciones a las que se aboca el equipo de trabajo de la UNLu, agregó que también hay "otra que tiene que ver con las primera campañas de alfabetización que comienzan en los años 60, otra que aborda cómo los distintos sujetos sociales se incorporan a la cultura letrada, muy particularmente a la población afroamericana desde los tiempos de la colonia, es decir, temáticas que en principio parecen muy diversas pero lo que tienen en común es la preocupación por analizar el acceso de los distintos grupos sociales a la cultura letrada".

El equipo, además, es el responsable de dos proyectos de extensión hacia la comunidad. Uno es el Museo de la Escuela que expone una parte en Buenos Aires y otra en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo; y el archivo bibliográfico de textos escolares denominado Fondo Bibliográfico Maestro Luis Iglesias.

LA DISERTACIÓN

El encuentro en la Escuela Normal contó con la adhesión de un numeroso público que atendió la charla de Spregelburd se abocó a detallar las representaciones sobre la lectura que aparecen en los libros de lecturas, es decir los libros que se diseñaron para la escuela. Así, a lo largo del encuentro, desarrolló una breve recorrida de la temática desde principios de siglo hasta la década del 70. La investigación ya tiene algunas publicaciones parciales en capítulos.

El diálogo con este medio, la investigadora explicó la línea de trabajo que la ocupa en la actualidad. "La transformación de la lectura en una disciplina escolar. Los libros de lectura siempre son fuente muy rica, en realidad ya tuvimos una etapa bastante larga de trabajar con libros de lectura. Si bien por supuesto, todavía pueden dar mucho más, en este momento nos interesa más trabajar con las práctica escolares, las prácticas de lecturas, porque una cosa es lo que aparece representado en los libros, pero eso no deja de ser una representación y justamente, el hecho de aparecer en un libro de lectura, le da a esto un carácter prescriptivo. En los libros de lectura nos dicen cómo se debería leer, pero sabemos que las prácticas no siempre coinciden con lo que se debería o con lo que se espera. Entonces, en esa distancia es que nos interesa recuperar qué es lo que pasaba efectivamente con el acceso de los sectores sociales que iban incorporándose a la institución escolar en distintas etapas".

Acerca del abordaje temático que desarrolló en el encuentro con la audiencia, compartió algunas de las conclusiones que esta investigación dio como conclusiones. "Las representaciones que se construyeron sobre los principios del sistema educativo, sobre fines del siglo IXX y principios del siglo XX, todavía siguen estando bastante presentes en nuestros juicios, en nuestro sentido común. Tuvieron una larga permanencia, en aquel momento, bajo una mirada muy optimista, en este momento bajo la queja de que los niños no leen, no saben leer. Pero de alguna manera hay supuestos que se generaron en ese momento histórico".

Continuando con su mirada sobre la lectura, expresó que "a esta altura, podríamos afirmar que esas representaciones sobre la lectura, formaron parte de una cultura escolar que en muchos casos se distanció de las prácticas sociales más reales. La escuela generó como una cultura propia, paralela, con prácticas y maneras de leer específicas. Si bien esto es así, uno no puede entender lo que pasa dentro de la escuela si no lo entiende en función del contexto social, económico, político y cultural. Por más que exista una distancia entre una cultura escolar y la cultura extra escolar, el contexto está metido dentro de la escuela. Uno no puede analizar las prácticas escolares si no es en determinadas sociedades. Esa relación no es mecánica, no es directa, pero existe. Esta es un poco la propuesta de la historia social: entender prácticas escolares en un contexto social".

En ese contexto, respondiendo a la posibilidad de que la escuela de hoy quiebre con esta línea divisoria entre la práctica escolar y la real de la lectura, la investigadora explicó: "No. Creo que la cultura escolar mantiene una lógica propia y hay una distancia entre cómo se lee en la escuela y cómo se lee fuera. Lo que pasa también es que las prácticas sociales de lectura en estos momentos tienen muchos más requisitos que los que tenía hace 50 o 30 años porque las nuevas tecnologías irrumpieron de tal manera que ya no se lee de la misma manera. Entonces la escuela tiene cada vez más exigencias para responder a estos nuevos modos de leer. Yo creo que además hay un mapa absolutamente diverso de prácticas. No sé siquiera si es posible generalizar. Sí hay preocupación e intentos interesantes, pero el requerimiento sigue siendo muy complejo".

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