Por Jorge FontevecchiaMientras estaban saliendo los ejemplares de la edición del domingo pasado de PERFIL que llevaban como título principal de tapa “Oposición deprimida”, muy cerca de su planta de impresión, en la casa de la diputada de la UCR Silvana Giudici, del barrio porteño de Parque Patricios, la anfitriona y sus colegas diputadas del PRO, Gabriela Michetti, y de la Coalición Cívica, Patricia Bullrich, armaban un sugerente trío musical opositor interpartidario de dos guitarras y un bombo.
El canto comenzó pasada la medianoche del sábado y previamente el encuentro de amigos contó como postre con una torta decorada con la letra A, en alusión al Grupo A que unió a diputados opositores en el Congreso Nacional. El mensaje podía leerse como una despedida al frustrado intento por poner límites al kirchnerismo desde el Poder Legislativo, nacido al calor de la derrota electoral del oficialismo en 2009. Pero más correcto sería verlo como una bienvenida a las filas de un PRO ampliado a cuadros en diáspora, provenientes de la Coalición Cívica y el radicalismo (ver páginas 8 a 11 de esta edición).
De la reunión participaron otros dos diputados del PRO: Federico Pinedo y Paula Bertol, pero el valor de la foto publicada por el diario Libre el lunes pasado, donde se juntaba a las tres mujeres que más han aparecido en los programas políticos de televisión y de tres partidos cuyo elemento común fue la oposición al kirchnerismo, fue altamente simbólico.
La Ciudad de Buenos Aires no es representativa de toda la Argentina, pero en parte indica la orfandad en la que quedan legisladores del radicalismo y, especialmente, de la Coalición Cívica tras su aplastante derrota electoral.
De Narváez podrá pagar con su propio dinero los cuadros con los que resistirá hasta 2015, cuando sin Scioli como competidor en la provincia de Buenos Aires –y quizás por entonces hasta de aliado–, junto a De la Sota y otros peronistas no K vuelvan a disputarle espacios al kirchnerismo. Pero los demás precisarán alguna caja estatal que permita pagar sueldos a funcionarios o asesores, a lo que generalmente se accede a través del control ejecutivo de algún territorio.
El PRO tiene su propio gobierno local y el tercer mayor presupuesto del país, después del de la Nación y de la provincia de Buenos Aires; el radicalismo es raquítico en la Ciudad de Buenos Aires, aunque a lo largo y lo ancho del país se sustenta en muchas intendencias y algunas gobernaciones, pero la Coalición Cívica, desinteresada por conquistar cargos ejecutivos, ha sido una fábrica de cuadros que luego fueron cooptados por aquellos que sí logran acceder al gobierno de algún territorio.
El caso del radicalismo es especialmente mortificante porque hace dos años tenía tres candidatos fuertes: Cobos a nivel nacional, Alfonsín para la provincia de Buenos Aires y Sanz para presidir el partido, más la alianza con Binner y el socialismo de Santa Fe, que sumando a Juez con los radicales podría haber ganado en Córdoba. Y hoy va camino a convertirse en una gran red de partidos vecinales porque sólo le quedarían intendencias, algunas de mucha importancia, como la de la ciudad de Córdoba que acaba de ganar, y, salvo que triunfe en Mendoza (ya había perdido Catamarca), no habrá ninguna provincia gobernada por un radical porque Río Negro, Santiago del Estero y Corrientes tienen gobernadores de origen radical pero alineados al kirchnerismo.
Salvo el caso del socialismo en Santa Fe, no quedaría ninguna provincia que no estuviera gobernada por algún tipo de peronismo o ex radical o ex Coalición Cívica (Tierra del Fuego) alineado al kirchnerismo. Y Binner puede enfrentar la paradoja de salir segundo en la próximas elecciones presidenciales pero luego desaparecer políticamente, como le pasó a Carrió o a Lavagna en 2007. Binner no estará en el Congreso para liderar a los legisladores progresistas no K ni controlaría el partido, en manos de su adversario provincial Rubén Giustiniani.
En cualquier construcción política, primero es la visibilidad y luego la enunciación. Para poder predicar hay que tener alguna posición que sobresalga. Los monjes primitivos buscaban cualquier prominencia de terreno para subirse y desde allí hablar. ¿Desde qué lugar de cierta relevancia los opositores no peronistas lograrán visibilidad para enunciar su relato alternativo para 2015? Eso les preocupa más que los resultados de octubre.








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