Lo dispuso el jefe de la policía provincial. Los efectivos participaron hace dos semanas de un procedimiento irregular que ahora es investigado por la justicia y por Asuntos Internos
El pase a disponibilidad responde a las actuaciones policiales que protagonizaron los efectivos hace casi dos semanas en la que se pretendía aprehender al narco local “Titi” Luna, domiciliado en el barrio Transporte de la capital santafesina.
Aquél miércoles 9, en horas de la noche, Manuel Montaño, su esposa Natalia embarazada de 7 meses y su pequeña hija de 1 año y 10 meses, intentaron comprar una tarta o fiambre en una despensa ubicada en San Jerónimo 7270, a pocas cuadras donde habitan los Montaño. Nada hizo pensar a Manuel que tras no conseguir comida iba a desatarse una historia de terror y un drama que aún está sin resolverse. Cuando el jefe de hogar se subió a la camioneta Kangoo para regresar a casa, el móvil 3404 de la ex Dirección de Drogas Peligrosas se les cruzó en el camino. Bajaron con armas los agentes, sin identificación. Montañó escuchó que la mujer interpretaba su pensamiento inmediato. “Nos asaltan”, gritó Natalia. El hombre al volante hizo una maniobra brusca y huyó en dirección a la esquina de Aristóbulo del Valle y Avenida Galicia. Enla acción se escucharon dos balazos de arma de fuego: Baella y Caraballo dispararon contra la Kangoo, un impacto puede verse aún en la puerta del utilitario, otro, en el zócalo.
Malas costumbres
Los Montaño llegaron hasta el carribar de Galicia y Aristóbulo y allí los cruzó una camioneta de Drogas, identificada con el número 3574, en las que se trasladaban ocho policías. Manuel y Natalia “fueron verdegueados” –al decir de la pareja- y luego llevados hasta la casa donde se vendían estupefacientes. La mujer, en avanzado estado de gravidez, volvió a su casa a las 6 de la mañana. Su marido recién quedó en libertad a las 3 de la tarde del día siguiente. En la seccional Primera, donde estuvo demorado, se enteró que estaba imputado de “atentado a la autoridad”. Los policías habían dicho que había repelido una detonación que había salido de la camioneta mientras ensayaba la fuga. El impacto del presunto balazo de Montaño nunca fue ubicado y los estudios químicos –como el dermotest – en la mano hábil del hombre dieron negativo.
La pesadilla para la familia que quedó en medio del procedimiento no acabó allí. Los agentes antidrogas dijeron que habían encontrado en el camino de la persecución de la Kangoo varias bolsitas con estupefacientes. Esta versión quedó plasmada en el acta del procedimiento –refrendada por el Comisario Inspector Alejandro Sequeiro – pero los testigos de actuación dijeron otra cosa frente a los pesquisas de la Dirección de Asuntos Internos.
Así, la familia Montaño quedó en medio de dos causas: una federal, porque se los acusa de haber ido hasta la despensa de Luna a comprar drogas, y otras provincial, contra Manuel, imputado de atentado a la autoridad.
Por estos días, los magistrados intervinientes en los expedientes evalúan la veracidad de los hechos, principalmente a raíz de los interrogantes que abrió el accionar policial. El juez federal Francisco Miño deberá resolver si la orden de allanamiento 3338 fue ejecutada en el marco de la ley, Su par provincial, el doctor Troncoso, desgrana en su despacho el accionar de los agentes, con el apoyo de la Dirección de Asuntos Internos.
Dilaciones y responsabilidades
El Jefe de la Policía Daniel Toledo tomó la decisión de pasar a disponibilidad a los dos policías a casi dos semanas de ocurridos los hechos. Lo hizo, basándose en un informe que el Director de la ex Drogas Peligrosas le elevó el sábado 12 de noviembre. El Jefe de los agentes antinarcóticos solía ir a todos los procedimientos, pero no pudo estar presente en el del pasado 9. Los motivos fueron ajenos a su voluntad y obedecieron a una disposición del jefe de la policía santafesina que lo trasladó a Rosario hace un mes, con la idea de estar más cerca del foco de conflicto entre varias bandas rosarinas que se disputan territorio en el sur para vender drogas.
“Esto con Tognoli al mando del procedimiento no ocurre, pero sin subdirector nombrado y con el jefe a 160 kilómetros de distancia estos pueden ser los resultados”, comenta un viejo conocedor de la brigada antinarcóticos. Cierto o no, los errores que pueden detectarse en el procedimiento terminaron esmerilando una gestión que marcó el récord histórico de secuestros, de investigaciones exitosas y de efectivo combate al tráfico.

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