Se disparan las bolsas tras el acuerdo

Hubo euforia y repuntes de hasta 6% en los mercados a pesar de las dudas sobre la implementación; fuerte mensaje de Sarkozy

PARIS.- Los mercados y líderes políticos internacionales saludaron ayer el acuerdo in extremis alcanzado por los líderes de la eurozona ayer por la madrugada con el objetivo de asegurar la supervivencia del euro y mitigar la crisis. En plena euforia, sin embargo, las dudas persisten.

"Creo que el resultado tranquilizará al mundo, que esperaba respuestas sólidas de la zona euro", declaró el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Más que tranquilidad, el acuerdo fue festejado con algarabía. Las Bolsas, el euro, el petróleo? Todos los valores vivieron una jornada de euforia. Londres subió 2,89%; Madrid, 4,96%; Milán, 5,49%; Atenas, 4,82%, mientras que la Bolsa de Fráncfort cerró con un ascenso de 5,35% impulsada por los valores bancarios. Los títulos de entidades financieras de toda Europa se beneficiaron con el optimismo despertado por el salvataje de Grecia y el programa de recapitalización bancaria. El euro también aprovechó esa euforia y cerró a más de 1,41 dólares por primera vez desde septiembre.

Numerosos mandatarios de todo el mundo expresaron su beneplácito tras la decisión de los 17 líderes de la zona euro de reducir sensiblemente la deuda griega y movilizar un billón de euros para reforzar la capacidad de intervención del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y evitar el contagio de la crisis, sobre todo a España e Italia.

El presidente Barack Obama afirmó que el acuerdo de la Unión Europea (UE) "sienta las bases cruciales para una solución de la crisis". Moscú expresó su "prudente optimismo" y Londres estimó que la cumbre había concluido con un "progreso considerable".

De regreso en París, Sarkozy detalló el pacto en un crudo mensaje al país en el que defendió el acuerdo. "Sin el acuerdo, el mundo hubiera ido a la catástrofe", dijo, para luego reconocer que "fue un error permitir a Grecia entrar en la eurozona".

Tras diez horas de extenuante negociación, los europeos consiguieron superar el bloqueo de un mecanismo central de su sistema de defensa frente a la crisis que fragiliza la moneda única desde hace dos años: la condonación de una parte considerable de la deuda griega en manos de los bancos acreedores de ese país.

El acuerdo establece una quita de 50% del valor de esos títulos. O sea, 100.000 millones de euros sobre una deuda pública total de 350.000 millones de euros. La reducción de 50% concierne sólo a los títulos en poder de inversores privados.

Atenas recibirá, además, nuevos préstamos de Europa y del Fondo Monetario Internacional (FMI) por otros 100.000 millones de euros antes de fines de 2014, en el marco de un programa que reemplaza otro decidido en julio, por 109.000 millones.

Pero las negociaciones con el sector financiero no fueron fáciles. Sarkozy, Angela Merkel y la jefa del FMI, Christine Lagarde, debieron intervenir personalmente para alcanzar un pacto con los bancos. A cambio de ese gran esfuerzo solicitado a la banca se llegó a un acuerdo para recapitalizar a las entidades que lo requieran.

Los países de la eurozona también decidieron duplicar la potencia de fuego del FEEF llevándola a un billón de euros, a fin de ayudar a los países miembros en dificultad.

La UE optó por un mecanismo que permita obtener más fondos sin que los Estados gasten más. Ese sistema, llamado "efecto de palanca", transforma al Fondo en una suerte de aseguradora de los inversores para incitarlos a comprar deuda pública de los países más frágiles, garantizando una parte de esos títulos.

A ese dispositivo se agregará otro, en el que participará el FMI y que recibirá contribuciones de grandes emergentes, como China y Rusia.

Este último punto, políticamente muy sensible, fue criticado por numerosos actores europeos. "Es una mala solución, políticamente peligrosa, escogida porque no se quiere dar un paso hacia la federalización europea", dijo el diputado verde Daniel Cohn-Bendit. "Es la aberración china", ironizó.

"En vez de llamar a los chinos, habría que haber dado al Banco Central Europeo la posibilidad de imprimir moneda en forma ilimitada", opina Paul De Grauwe, profesor de la London School of Economics. "Los chinos no intervendrán por altruismo. Terminaremos pagando un alto precio por esa decisión", advirtió.

Según fuentes diplomáticas europeas, China estaría dispuesta a invertir en el FEEF parte de sus 3,3 billones de dólares de reservas. Pekín ya compró 500.000 millones de deuda pública emitida en euros.

Japón sería otro de los candidatos. "Una Europa estable responde a los intereses de nuestro país", afirmó su ministro de Finanzas, Jun Azumi.

Además de las críticas, persisten las dudas. No es nada seguro, por ejemplo, que el billón de euros del FEEF baste para tranquilizar a los mercados, que esperaban el doble.

En un marco más amplio, además de la capacidad de Grecia para recuperarse, ¿podrán hacerlo otros países, como España y Portugal? ¿Qué sucederá con Silvio Berlusconi? ¿Podrán los italianos aceptar las reformas necesarias para reducir drásticamente su deuda colosal de 1,8 billones de euros? Y ¿cómo harán los demás países europeos -muchos de ellos en vísperas de elecciones- para reducir sus enormes déficits presupuestarios, sin asfixiar el crecimiento y evitando violentas reacciones sociales? Si esos cambios estructurales no comienzan a realizarse de inmediato, los esfuerzos ciclópeos de esta semana en Bruselas quedarán en agua de borrajas y habrá que volver a empezar..

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