Disparadores locales de una muerte política

La noticia fue como un golpe demoledor, que dejó sin reacciones a la militancia del peronismo local: murió Néstor Kirchner. Y con su muerte, aguas enrarecidas se agitan, difíciles de profetizar. Hasta ayer, nadie podía asegurar si serán sólo olas o grandes tempestades las que se avecinan a las costas de la vida institucional de Centenario, muy ligada a todo el cuerpo kirchnerista a nivel nacional.
Nadie quería ser alarmista, tampoco hipócrita, ni elitista. Mucho menos, ser el germen de una reacción deliberada contra la estabilidad del poder. Se hablaba de debilidades y de fortalecimientos de este modelo. Pero lo cierto es que en la patria chica, la agenda política e institucional del intendente y presidente del Partido Justicialista de Neuquén, Javier Bertoldi de seguro cambiaría a corto plazo.

Cambian los viajes de campaña y la diagramación de los recorridos de cara al 2011. También, se modifica cualquier proceso que el peronismo neuquino tenía acordado o planificado, hasta antes de la muerte de Kirchner.

Si Bertoldi o el intendente de Plottier, Sergio Gallia, seguían en pie con sus intenciones de ser candidatos a gobernador y cuál será el peso específico del peronismo de ahora en más, estaba ayer en una nebulosa. Si el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, bajaría a Neuquén a unir, a bendecir candidatos, a sugerir alianzas o a mostrarse como uno de los posibles reconstructores del partido, tampoco era una certeza, según comentaron desde los ámbitos de influencia del peronismo local.

Pero todas las posibilidades estaban abiertas. La política podría tomar un ritmo más enérgico o, por el contrario, habría ánimos para cerrar un 2010 con más dudas que certezas en el proceso del debate político nacional y con una discusión interna del peronismo neuquino que quedaría en el freezer.

El conductor del peronismo local y presidente del Concejo Deliberante, Oscar Nahuel, vaticinó ayer que “el peronismo debe estar unido, para evitar cualquier tipo de especulación que conduzca a un caos”. Lo dijo desde un sentimiento reciente, donde la maduración de una pérdida aún estaba en una etapa más emotiva que mental.

“Ojala esto sirva para que dentro del peronismo se depongan actitudes personalistas, que nada tienen que ver con una línea histórica que marcó el peronismo. Lo importante ahora es apoyar y fortalecer a la presidenta Cristina Fernández. Ahora se verá a dónde está parado cada uno dentro del peronismo para defender este modelo”, resumió.

La muerte del hombre considerado como más poderoso del país en términos políticos genera no sólo incertidumbre en ese espectro, sino también en las gestiones institucionales, a partir de las decisiones que se tomen desde el poder central.

La ciudad de Centenario no está ajena a este proceso, pues la mayoría de los compromisos por obra pública y proyectos que benefician a la localidad, están ligados dentro de un marco político, donde Kirchner era un pilar central.

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