La inflación de China se elevó hasta el 6,5 por ciento interanual en julio, lo que representa el mayor incremento de los últimos tres años, según informó ayer la Oficina Nacional de Estadística local.
La fuerte subida de los precios refuerza la preocupación del gobierno por el riesgo social y político que esto entraña. La brecha entre ricos y pobres se ahonda peligrosamente en China y la inflación consume el colosal ahorro de la población.
Este indicador aumenta además la preocupación de los dirigentes chinos ante los riesgos de inestabilidad en Pekín, en un momento en que el pánico sacude a los mercados financieros, después de la degradación de la nota de Estados Unidos y de la crisis de la deuda en grandes países europeos.
La subida de los precios de los alimentos afecta en especial a las clases más modestas, cuyo presupuesto para alimentación representa más de un tercio del total, según la Oficina Nacional de Estadística.
Estos últimos meses, hubo grandes movilizaciones en China para protestar contra el alza de los precios, sobre todo del combustible, en las grandes ciudades.
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