Las estaciones YPF de San Luis, como las de toda la Argentina, han pasado en las últimas semanas de vender una nafta súper de 96 octanos a otra de 93 octanos.
“La nafta súper debe tener 93 octanos. Lo que pasa es que YPF vendía en el mercado un producto que tenía un mayor octanaje al normal, pero los niveles actuales están permitidos y son los correctos”, destacó Chada, quien subrayó que incluso los automóviles de alta gama pueden ser cargados con la nueva variedad.
“Esto no afecta a ningún tipo de vehículo. Nadie tiene que preocuparse y nadie debe pensar que carga el tanque de sus autos con un producto de menor calidad”, agregó el gerente de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines de San Luis.
El octanaje es una escala que mide la capacidad antidetonante de un combustible. La teoría indica que a mayor número de octanos menores serán las detonaciones o el “pistoneo” que experimentará el motor.
Los directivos de YPF a nivel nacional aseguraron que la disminución del octanaje "va con las necesidades del mercado local", y que la modificación permitirá incrementar la producción de esta variedad de combustible (que comenzó a venderse con 96 octanos a partir de enero del 2011). También afirmaron que el descenso no implica un perjuicio para los motores de transporte público o los que son utilizados en los grupos electrógenos.
En los talleres mecánicos de San Luis coinciden con Chada al señalar que la rebaja en los octanos no implica un riesgo para los automóviles. “No deberían haber problemas ni tampoco hemos recibido notificación de fábrica que nos advierta sobre este tema”, aseguró Abel, del service de Autos Mediterráneo, quien sin embargo indicó que la calidad de los combustibles comercializados en la provincia, independientemente de la petrolera y su variedad, no es muy satisfactoria y produce algunas veces inconvenientes en los vehículos.
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