El FpV y la UCR disimularon sus internas legislativas

El bloque oficialista rionegrino evitó el debate sobre las lealtades a Pichetto o Weretilneck. Mendioroz seguirá al frente de la bancada radical.
Sin movimientos y en silencio. Ese fue el criterio impuesto en las reuniones de los bloques mayoritarios de la Legislatura rionegrina, que ayer se reunieron en medio del complejo escenario institucional de la provincia.

La bancada del Frente para la Victoria no formalizó ningún documento respaldatorio -que derivaría en su fractura- y se puso al margen de la disputa de poder entre el gobernador Alberto Weretilneck y el senador Miguel Pichetto. Simultáneamente, la oposición prefirió -mayoritariamente- no avanzar en cambios en la conducción del bloque radical, presidido por Bautista Mendioroz.

Por su parte, Weretilneck participó ayer del acto de YPF en Ensenada, que encabezó la presidenta Cristina Fernández. Anoche regresaba a Viedma más confiado, después de que ningún funcionario nacional aludiera al escenario provincial en las charlas. "No hay nada de nada", transmitió a los suyos.

Pichetto llegará hoy a la capital provincial y convocó a sus legisladores. Seguramente ofrecerá más precisiones sobre su reunión de antenoche con la presidenta. Igualmente, gobernador y senador volverán a encontrarse el lunes cuando participen de la recepción del ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, quien entregará en Viedma subsidios al sector ganadero.

La bancada del FpV -que preside Pedro Pesatti- demoró ayer el debate de posicionamiento, aunque parte de los alineamientos ya quedaron expuestos en diferentes manifestaciones públicas. Es cierto también que un grupo de legisladores -una decena- logran aún disimular sus preferencias. Antes de esa reunión Pesatti acordó con el sector pichettista, representado por Ariel Rivero, Luis Esquivel y Alejandro Marinao. Se decidió no avanzar en un documento en apoyo a Weretilneck, porque esa determinación sería resistida y alentaría el riesgo de una fractura.

El legislador albertista Ricardo Arroyo lideraba el plan por esa proclama de respaldo. En el encuentro general, Pesatti delineó aquel pensamiento acordado y desactivó la tan temida discusión. Arroyo renovó el desafío y lo extendió a los legisladores. Entendió que volver a los planteos individuales los obligaría a lanzar una respuesta en defensa de Weretilneck. Su opción fue no hablar más de la cuestión. Ese compromiso quedó confuso y diluido, según el partícipe consultado.

La tensión sectorial se detectaba igualmente en el ambiente. Tanto que derivó en una chicana de posiciones nacionales. Marinao, como tesorero del PJ, se quejó por demoras en los aportes de legisladores al partido. "¿Y vos a quién vas a aportar? ¿Al justicialismo o a Kolina?", lo increpó César Miguel. Así, el barilochense introdujo la compulsa de los sectores del kirchnerismo que poco a poco se detecta en Río Negro.

Donde no hubo espacio ni siquiera para las chicanas fue en el encuentro del bloque de la Alianza, que preveía un cambio de mando. Los fuegos de artificio caracterizaron la reunión. Nadie aludió al desplazamiento y Mendioroz sigue en la presidencia, consciente de que la mayoría descree de su titularidad

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