El disidente cubano cumplió 100 días en huelga de hambre

Guillermo Fariñas lleva una centena de días sin comer. Se mostró escéptico ante una posible liberación de los presos políticos en la Isla, aunque el castrismo comenzó a trasladarlos a cárceles más cercanas a sus familiares
Fariñas, un psicólogo de 48 años, inició su ayuno después del fallecimiento en febrero del preso político Orlando Zapata tras 85 días de ayuno, hecho que avivó las críticas de los Estados Unidos y Europa sobre la situación de los derechos humanos.

"El castrismo se toma todo su tiempo para cualquier cosa. Está jugando con los sentimientos y la ansiedad de las familias. Estoy escéptico pues hay que ver para creer posibles liberaciones", dijo.

El opositor, a quien los Castro consideran un "vendepatria", sigue hospitalizado y recibe hidratación por vía intravenosa en un centro médico de Santa Clara, unos 270 kilómetros al este de La Habana, ciudad donde reside. "Hoy estoy bastante estable dentro de la gravedad. No tuve fiebre anoche, ni la presión baja", señaló.

La situación de los reos políticos en la Isla fue uno de los temas abordados en un inédito encuentro que el dictador cubano, Raúl Castro, sostuvo a mediados de mayo con el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, y con el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos, Dionisio García.

Castro, que el jueves cumple 79 años, dijo que su Gobierno no cederá al "chantaje" de sus enemigos.

Las autoridades y la Iglesia dieron el martes un primer paso tras el diálogo, reubicando a seis presos de una lista de disidentes que forman parte del grupo de los 75 condenados a penas de hasta 28 años de cárcel en una cruzada del gobierno contra la oposición en marzo del 2003.

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