Los ideólogos de los partidos tradicionales de Corrientes aspiran a recuperar el protagonismo perdido a manos de la estrategia radical-peronista de, primero, unificarse para confrontarlos, que ahora se trasunta en la discusión política provincial que avanza hacia el bipartidismo habitual en otros distritos electorales del país.
Por ahora, las discusiones en cuanto a conformar una estructura que tome lo mejor que tenía el Pacto Autonomista Liberal y se proponga como tercero en discordia para 2011, forman parte de las reuniones de dirigentes, pero, tal como lo adelantó ayer “época”, ya forma parte de la agenda de intendentes y legisladores.
El Gobierno no es ajeno a estos movimientos subterráneos en las estructuras de las agrupaciones provinciales, al punto que el tema se analizó la semana pasada en oficinas secundarias de la Casa Rosada provincial.
A la dirigencia oficialista le preocupa porque, a la luz de los resultados del año pasado, en Corrientes ninguna fuerza política puede, por sí sola, superar sin problemas la primera vuelta electoral y la unidad conservadora puede restar sufragios.
Aunque guarda las reservas del caso por su investidura, al jefe del Partido Popular y vicegobernador Pedro Braillard Poccard no le desagrada la idea que oficializó el viceintendente Antonio Gauna.

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