Las disculpas y las razones de una decisión demorada

Por Fernando Gonzalez Director

Primero lo primero. Las disculpas a nuestros lectores, a quienes les informamos que ayer la Presidenta formalizaría el reingreso del Estado a YPF y éso finalmente no ocurrió. El anuncio se hará, si no hay nuevas postergaciones, durante la semana próxima pero había que aclarar esta cuestión para analizar a continuación los motivos de la demora oficial.

En las últimas horas del miércoles, Cristina Fernández de Kirchner comenzó a inclinarse por la idea de expropiar el 50% de las acciones de la compañía petrolera, tal como se lo aconsejaba el viceministro de Economía, Axel Kicillof. De ese modo, también fue perdiendo sustento la hipótesis sugerida por el ministro de Planificación, Julio de Vido, quien prefería una adquisición en términos de mercado poniendo a salvo la relación con la conducción de Repsol y con España misma.

La sucesión de hechos que se encadenaron desde ayer temprano dejaron en claro que los temores del ministro De Vido no eran infundados. El influyente diario de economía español Expansión, que integra la red RIPE de diarios económicos junto a El Cronista, abrió su edición con un título catástrofe que preanunciaba “el peor día de la historia de Repsol”. Y, a media mañana, se conocieron las fuertes declaraciones del ministro de Industria y Energía, José Manuel Soria, advirtiendo que cualquier gesto de hostilidad hacia las empresas de su país sería considerado un gesto de hostilidad hacia España.

Es que a esa hora ya circulaba en los ámbitos económicos y empresarios argentinos y españoles el borrador de un proyecto de ley que declaraba de interés público la actividad petrolera pero que también anticipaba la expropiación de la mitad de las acciones compañía por parte de Estado argentino. Los circuitos intrincados de la información financiera impulsaron el valor de la acción de YPF hacia arriba pero el Gobierno comenzó a sentir la presión del poder y la opinión pública española, parapetados frente a la palabra expropiación.

Como había sucedido hacía un mes y medio tras los llamados del rey Juan Carlos a Cristina, los reclamos del país con el que Néstor Kirchner firmó un acuerdo de asociación estratégica en 2007 le pusieron un freno a la ofensiva kirchnerista. Y como si eso fuera poco, el áspero encuentro de ayer a la tarde con los gobernadores de las provincias petroleras le sumaron a la Presidenta más obstáculos para concretar los anuncios que horas antes daban por hecho hasta sus colaboradores.

Cristina despidió a los gobernadores con un pedido general de evaluación de los proyectos estatizadores. Hoy viaja a la Cumbre de las Américas en Cartagena donde se dará el gusto de tener su reunión bilateral con Barack Obama, pero su intención es definir el modelo de retorno estatal a la principal empresa del país en la semana próxima. Para eso, deberá optar por alguna de las opciones que no terminan de convencerla: la más belicosa de Kicillof; la más contemporizadora de De Vido o alguna intermedia que amalgame Carlos Zannini.

De todos modos, el resbalón de las últimas horas igual le sirvió a Cristina para desairar a la prensa, que se apresuró (nos apresuramos) a ponerle fecha y hora a un anuncio sensible que todavía tiene algunas cuentas pendientes por dirimir.

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