Dos años después del ataque que casi desató una guerra regional, el favorito de las encuestas para ganar la presidencia colombiana prometió que, si es necesario, lo haría otra vez.
La pregunta del panel de periodistas de la cadena colombiana Caracol dio justo en un nervio. Tres de los candidatos –Santos, la conservadora Noemí Sanín y el liberal Rafael Pardo– respondieron, con más o menos claridad, que ordenarían un nuevo bombardeo sobre el territorio de un país vecino. Los otros tres –Mockus, el dirigente del progresista Polo Democrático, Gustavo Petro, y el uribista Germán Vargas Lleras– estuvieron en contra. Los primeros dos recordaron que el ataque contra el campamento de Reyes violó la soberanía territorial de Ecuador y, por ende, todos los acuerdos internacionales. Todos los países del hemisferio estuvieron de acuerdo, excepto Estados Unidos.
A Vargas Lleras, de la fuerza pro uribista Cambio Radical, no le preocupó el derecho internacional ni la imagen pública del gobierno colombiano ante la región. Para el dirigente, el país debería volver a atacar a un vecino porque se exponía a una guerra. "Especialmente ahora que el presidente Chávez creó un desequilibrio militar", explicó, justificando su postura. Aunque la situación hipotética planteada por los periodistas no incluía el nombre de ningún país o presidente, inmediatamente la discusión se centró en la figura de Hugo Chávez.
A tal punto el debate giró sobre la "amenaza" que representa el presidente venezolano, que al día siguiente Chávez le respondió al ex ministro de Defensa colombiano. "Le tienen ganas a Venezuela. Hay una clara amenaza contra nuestro país", advirtió el mandatario. "Nos amenazan porque se sienten apoyados por los yanquis", agregó.
No fue el único que se tomó como personal la advertencia de Santos. Rafael Correa también le respondió al ex ministro uribista. "Siento una profunda pena de aquellos que juegan a emperadorcitos y quieren convertir a América latina en un nuevo Medio Oriente", aseguró el presidente ecuatoriano, quien reconoció que las heridas abiertas por el bombardeo del primero de mayo de 2008 aún no cicatrizaron. Al menos 25 personas murieron en el ataque además de Reyes, la mayoría ecuatorianos, y hasta el día de hoy el gobierno de Uribe no pidió perdón ni indemnizó a las víctimas.
Si Santos y el uribismo ganan las elecciones el próximo 30 de mayo poco cambiará en la relación entre Colombia y sus vecinos. Excepto que esta vez sus vecinos no se resignarán ante un nuevo ataque. "La próxima vez si somos bombardeados tendríamos que responder, somos un país de paz pero tampoco somos unos tontos", le informó Correa al posible sucesor de Uribe.





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