Hoteleros, martilleros y dueños de balnearios aseguraron que la medida terminará por aniquilar la ya “desgastada” segunda quincena de febrero. Además de la pérdida económica, habría reducción en puestos de empleo
La medida, que obligará a los directivos de escuelas a abrir sus puertas desde el próximo 27 de febrero, despertó el malestar generalizado de los operadores turísticos marplatenses, que dijeron pronosticar así el derrumbe final de la segunda quincena de ese mes.
Tanto Miguel Ángel Donsini, presidente del Colegio de Martilleros, como Jesús Osorno, de la Cámara de Hoteleros y Gastronómicos, y Gerardo Di Scala, propietario de tres balnearios en la zona sur, coincidieron en afirmar que “la disposición ministerial no hará más que impactar negativamente en el sector turístico” nacional.
“Estamos hablando de una resolución que afectará fuertemente a Mar del Plata. Se destruye la segunda quincena de febrero y se pierden no sólo ingresos, sino fuentes de trabajo y proyecciones para el año”, dijo, con desconocido enojo, el referente de los propietarios de inmobiliarias. “Además, se les quita la posibilidad a familias enteras de veranear a bajos costos. Siempre febrero fue más accesible, al menos un 30% respecto a enero”, agregó Donsini.
En igual tono se expresó Osorno, que integra la comisión directiva de la Asociación marplatense de Hoteleros y Gastronómicos. “Lo que se tiene que discutir, en este caso, es que la calidad de educación no se garantiza con cantidad de días de clase. Menos cuando sólo se incrementa en 10 días el ciclo. La medida está volviendo a cero el esfuerzo hecho con los feriados para movilizar el quehacer turístico”, opinó el empresario.
“A la cabeza del reclamo de los operadores turísticos tiene que estar el intendente Gustavo Pulti –subrayó-. Necesitamos que se establezcan conversaciones y que se expliquen los motivos por los cuales una medida de esta naturaleza puede afectar fuertemente a un sector que genera cientos y miles de puestos de empleo por temporada”, destacó, mientras esperaba por la reunión de comisión en la que definirían un texto único de repudio a la medida.
Por su parte, Gerardo Di Scala, dueño de los paraderos de Waikiki y Mirador 9, aseveró que hay que “revisar la decisión para evitar que se destroce la temporada de Mar del Plata”.
“Diez días no impactan significativamente en la calidad educativa y sí en la actividad turística que es motor de localidades como la nuestra. Recordemos los saldos de cuando las clases comenzaban a mediados de marzo: buena educación y valiosos saldos turísticos”, recopiló Di Scala, que se preguntó en voz alta cuál será el modo de lograr una ciudad de 12 meses cuando se achica la temporada de verano sistemáticamente y se pierden flujos económicos necesarios para encarar luego nuevas y mejores inversiones.
Todos los operadores consultados por El Atlántico definieron de fundamental que Pulti se ponga a la cabeza de los reclamos turísticos. “No podemos permitir que esto pase así nomás. De verdad que puede impactar fuertemente en la actividad, generando consecuencias no deseadas”, deslizó Donsini, que esperó, al igual que Di Scala y Osorno, que las distintas cámaras empresarias del turismo se reúnan en breve para emitir juntos un comunicado de repudio.


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