Disconformes, los diputados se mudan al nuevo edificio

La Cámara lo compró el año pasado y la mudanza empezó ayer. Pero los legisladores se quejan por el tamaño de las oficinas. En el PJ dicen que si no les alcanza, que se alquilen un departamento.

La Cámara de Diputados compró, el año pasado, un edificio para dejar de pagar los alquileres de las oficinas de los legisladores. Después de las refacciones, 34 de los 48 miembros del cuerpo tendrán su despacho en el inmueble ubicado en Espejo casi Patricias, que antes pertenecía a la Universidad Maza.

La mudanza comenzó ayer y muchos de los diputados que continúan dos años más con su mandato deberán deshacerse de lo prescindible. Es que algunos se quejaron por el pequeño espacio del que dispondrán, en comparación con los cómodos departamentos que han ocupado hasta el momento gracias al alquiler que pagaba la Cámara con su presupuesto y que ahora se pretende ahorrar.

Los nuevos legisladores, en tanto, se podrán adaptar más fácilmente al nuevo esquema ya que todavía no tienen una estructura armada.

En el nuevo edificio -un viejo anhelo de los sucesivos responsables de la Cámara baja- los diputados contarán con dos oficinas asignadas por sorteo. Una para ellos y otra para su secretaria.

Además, deberán compartir el baño con el resto de los ocupantes de los diversos pisos, algo que ya hacen sus colegas que ocupan los despachos del edificio que pertenece al Senado y está pegado a la histórica Legislatura.

Antes, muchos disponían de departamentos enteros -amplio espacio, cocina y algunos hasta con dos baños- en los que no sólo desarrollaban sus proyectos sino en donde también recibían gente y varios de sus colaboradores desempeñaban tareas.

Por supuesto, nadie quiere admitirlo formalmente o delante de los micrófonos para no parecer "banales" pero se sabe que hasta el presidente de la Cámara -Jorge Tanús- tuvo que "retarlos" por estar quejándose a viva voz por el tamaño de sus nuevas oficinas. Incluso, preguntó a los jefes de bloque sobre las disconformidades pero no obtuvo respuestas concretas.

"Hablé con ellos y todos me lo negaron, por lo que no puedo decir que alguien se haya quejado", advirtió Tanús, quien no pudo con su genio de ingeniero civil y se puso a medir las oficinas.

"Algunas son más grandes que las que hay en el edificio legislativo (del Senado)", corroboró al mismo tiempo que estimó que los legisladores podrían haber visto las oficinas chicas por estar vacías y no tener demasiados conocimientos sobre construcción.

Del otro lado, los argumentos se basan en la necesidad de que sus asesores y colaboradores tengan un espacio físico para desarrollar su tarea. "Tienen un despacho para ellos y otro para su secretaria. Si necesitan más lugar, que ellos se alquilen un departamento", lanzaron desde el partido oficialista.

Agregaron que los espacios "están bien" y que -si se tienen ganas- se puede trabajar en cualquier lado.

En realidad, los diputados protestan pero no tienen otra opción que mudarse. Sucede que la Cámara desembolsó ocho millones de pesos (entre la compra y las remodelaciones) para tener que evitarse -de aquí al futuro- el pago de alquiler de oficinas; un monto que rondaba los $ 800.000 anuales y que aumentaba año tras año.

La mudanza se terminará de realizar el miércoles próximo, pero ayer ya estrenaron uno de los salones para conferencias y reuniones con un curso de capacitación para legisladores que se realizará durante tres viernes seguidos.

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