Rosa María Garagusso de Lupotti, fundadora y presidente del Consejo de Administración de la Fundación Renacer –organización que este año cumplirá dos décadas en la recuperación de personas con adicciones- nació en San Nicolás y aquí también se recibió de Maestra Normal. Es Escribana y actualmente vive en Santa Fe. Su labor mereció la distinción del Congreso.
Como todos los años, la Cámara de Diputados reconoció a un grupo de 15 hombres y mujeres por su destacada trayectoria en distintas disciplinas y ejemplo de compromiso con la sociedad. En Salón de Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, el titular de la Comisión de Cultura de la Cámara Baja, Roy Cortina (Partido Socialista), cumplió con la celebración anual de premiar con una medalla y un diploma a aquellos adultos que "contribuyeron al anhelo común de construir una Argentina mejor" y constituyen un "ejemplo" para las nuevas generaciones.
Fundación Renacer
La Fundación Renacer es un Centro Médico Interdisciplinario de Salud Mental para la prevención y asistencia de las adicciones y de los trastornos de la conducta alimentaria, situado en la ciudad de Santa Fe. Fue fundada en diciembre de 1992 por la Escribana Rosa María Garagusso de Lupotti. Integran su Consejo de Administración personas preocupadas por las problemáticas bio-psico-sociales. Cuenta con un equipo interdisciplinario de profesionales contratados.
Renacer está autorizada para brindar asistencia a pacientes beneficiarios de las obras sociales que estén incluidas dentro de las leyes N° 23.660 y 23.661, como así también a prestadoras de salud prepagas. Cuenta con la correspondiente habilitación de la Superintendencia de Servicios de Salud del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación y es uno de los pocos prestadores autorizados en el centro-norte del país.
La distinción
Este medio trató de contactarse con Rosa María pero no fue posible establecer una comunicación.
Según consta en una entrevista realizada por “El Litoral”, publicada el 29 de septiembre pasado, Garagusso de Lupotti indicó: “Recibí el premio que se da a los Mayores Notables Argentinos por el trabajo de tantos años para la comunidad. Me tomó desprevenida; no estaba en Santa Fe y me lo comunicó una de las integrantes del Foro Generacional, donde está trabajando Celia Arena (diputada nacional santafesina que la propuso para la distinción). Primero me llamaron para preguntarme la edad (75 años es el mínimo para recibir el premio). Nunca la negué y siempre festejo mi cumpleaños, porque cumplir un año más es una gracia de Dios. Quiero tener muchos años más para poder hacer todo lo que quiero”.
Orígenes
“Nací en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Soy maestra Normal y me recibí allá. Después empecé a estudiar libre en Santa Fe. Me traían mis padres como se hacía en esa época, y a los 22 les dije que quería estudiar en la facultad y vivir la vida universitaria. Estudié Escribanía e hice el posgrado para sacar mi registro. Nunca me arrepentí de esta tarea (solidaria). Mi papá era médico y fue político también. Fue concejal y creó la copa de leche y viviendas para obreros. Mamé la política desde mi casa, pero acá (en la Fundación) no hago política ni hay credo o religión que valga. Me gusta ir a los barrios, tratar con la gente, ver qué necesita; hay personas que no saben siquiera dónde sacar el documento o hacer otros trámites. Desde chica me enseñaron la solidaridad y a ayudar a los demás”, evocó.
Diálogo sin miedo
“En el primer gobierno de Carlos Reutemann trabajé y tuve que dejar la Fundación porque me parecía que no era ético estar en el mismo cargo en los dos lugares. Además, como la escribanía es una función pública y estaba desempeñando una función pública en el gobierno, también era incompatible. Así que dejé las dos cosas y, cuando terminó mi función en la provincia, me dediqué a full a la Fundación”, aclaró y analizó: “La mayoría de las personas que llegan a Renacer son menores de 40 años. Con los jóvenes, es importante analizar cómo son las cosas en la casa, si se les habla, si se les grita. Hay que enseñarles a los chicos a elegir a los amigos, y a decir si o no a un grupo. Si no se les explica, no tienen armas para cuidarse. Es importante que los hijos o los nietos puedan hablar de sus problemas sin miedo. Un niño o un joven que recién comienza a consumir tiene mil veces más posibilidades de recuperarse que una persona que viene y nos dice: ‘toqué fondo’ “.


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