Diputados se expresaron Sobre temas ambientales

La Legislatura de la Provincia de Jujuy, en su última sesión ordinaria, aprobó dos declaraciones de autoría de los diputado Pablo Baca, Carlos Amaya y Alejandra Mollón, a través de las cuales se requirió al Poder Ejecutivo medidas concretas para abordar la situación de Palpalá, distrito donde se han desarrollado en los últimos años diversos conflictos socio ambientales.
Una de las declaraciones puntualmente solicitó al Poder Ejecutivo que, a través de los organismos correspondientes, mejore los servicios y controles para garantizar la protección del medio ambiente y los derechos de los habitantes de la ciudad de Palpalá.

La segunda declaración, pidió que se efectúe un relevamiento de la situación ambiental y sanitaria de esa ciudad.

Baca recordó que la Comisión de Ecología que preside, ha receptado en diversas oportunidades, reclamos de ciudadanos de Pálpala, de organizaciones de la sociedad civil como la Asociación Kolla Suyo Yachay y el Grupo de Acción Local de Pálpala, e inclusive el aporte de funcionarios como el concejal Christian Amerise. El denominador común de esas intervenciones fue la preocupación por las consecuencias de la instalación en Pálpala de diferentes establecimientos fabriles que generaron fuentes de contaminación y configuraron riesgos para la salud de la población.

“Los vecinos habían señalado en particular la situación de fábricas que, según la información de la que disponían, no cumplían acabadamente con todas las disposiciones exigidas por la normativa”, agregó Baca.

Por ello, es que a los efectos de responder al requerimiento de los vecinos y contribuir al proceso de abordaje de la problemática de Palpalá, se solicitó al Gobierno de la Provincia, por una parte, que se extremen los controles ambientales y, por otro, que se realice un estudio que pueda fehacientemente dar cuenta del impacto sobre la salud que pueden haber provocado las diversas fuentes de contaminación.

ESCORIAS

Por otra parte, Baca lamentó que durante la última sesión, el parlamento jujeño no haya aprobado el pedido de informes sobre las escorias incandescentes que recientemente terminaron con la vida de un joven en Palpalá.

En este sentido, vale señalar que el proyecto fue promovido por Baca y Amaya, quien mocionó para que el proyecto recibiera tratamiento sobre tablas, pero el oficialismo votó en contra y obturó la posibilidad de su tratamiento y aprobación.

El 22 de octubre último, el joven Marcelo Sánchez falleció en de Palpalá, a raíz de las quemaduras provocadas por el material incandescente de una fosa ubicada en barrio Florida, donde cayera en circunstancias aún desconocidas.

En la misma oportunidad dos efectivos policiales, el cabo Mario Alvarez y Miguel Angel Figueroa, sufrieron también graves quemaduras en sus miembros superiores e inferiores.

El infortunado episodio generó una situación de alarma en los vecinos de Palpalá y reeditó una antigua preocupación por los desechos industriales. Aparentemente, las escorias serían pasivos ambientales producidos por actividad siderúrgica que no fueron debidamente tratados y cuya disposición final, tampoco ha sido planificada.

“Veinte años no es nada”

Antes del año 1991, en el que se promulgó la Ley de Cupo Femenino en nuestro país, la discusión que aseguraba la participación de la mujer en la vida política e institucional anticipaba la importancia de la misma.

La Ley 24.012 es para las mujeres militantes del país, no importa su filiación política, la que nos instala en términos de igualdad: el posicionamiento, la no exclusión, la no discriminación, en suma, nos sitúa en el escenario político, con su juego de roles y funciones.

Es sumamente interesante revisar el comportamiento histórico de los partidos políticos con respecto a este tema. Por ejemplo, el Partido Justicialista, por historia y mandato fundacional de Eva Perón, la admiración y devoción hacia ella, generó un espacio de aceptación hacia la participación e inclusión de mujeres. Sin embargo, las barreras de los partidos, tanto del justicialismo como de la UCR, estigmatizaron en numerosas oportunidades la inclusión de mujeres por parte de dirigentes políticos masculinos, de manera tal que las militantes de ambos partidos tuvieron que unificar sus luchas para defender sus conquistas. Repasemos la cadena de sucesos preliminares a la sanción de la 24.012: 1985. Participación de un grupo de argentinas en el Foro de Organismos no Gubernamentales de Nairobi, clausura de la Década de la Mujer en las Naciones Unidas.

1986. Encuentros Nacionales de Mujeres donde se genera un ámbito de discusión de cuestiones de género.

1983-9. Las mujeres radicales comienzan a buscar soluciones al problema de la escasa participación de candidatas en las listas electorales. Congreso Nacional de Mujeres de la UCR en Santiago del Estero.

1989. A fines del gobierno de Alfonsín se generan dos proyectos de Ley En función de esta referencia histórica debe plantearse el trayecto e interrelación desde la Ley 13.010 -la del voto femenino-, y la 24.012, la del cupo femenino. Ambas leyes se implican y se explican por sus resultados históricos. La participación femenina no es simplemente cumplir una formalidad de tener en las listas mujeres, sino es mirar desde la perspectiva de género y accionar a partir de ella, la construcción política de liderazgos y acciones vinculadas a determinadas implementaciones.

El cupo no significa la exclusión de los hombres, ni la rivalidad con ellos a la hora de dirimir posiciones, significa que cualquier decisión destinada a la vida de los argentinos, ya sea en funciones ejecutivas o legislativas, la integración de voces (femeninas y masculinas) puedan generar un equilibrio necesario para que esas medidas sean efectivas. Este pluralismo fortalece a la democracia.

La Ley de Cupo significó también vencer la tradicional visión entre lo público, reservado al hombre, y lo privado, a la mujer, e impactó fuertemente en nuestra participación en los partidos políticos y en los lugares de poder (sindicatos, organizaciones empresariales, profesionales, cooperativas, etc.).

La “movida” -en términos muy actuales- que generó la promulgación de esta ley impactó directamente en la Reforma de la Constitución Nacional de 1994, como así también en las reformas de constituciones provinciales y otros documentos de gran valor legislativo y de organización, entre cuyos temas se abordan la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios.

No basta tener una Ley de Cupo para garantizar la llegada de las mujeres al poder, hay que acompañar esta posibilidad con otros atributos: el de la militancia, el de formación en la construcción de ciudadanía, y en ese proceso muy complejo que tiene que ver con entender las claves de constituirnos en sujetos políticos.

Mi reconocimiento y admiración a todas aquellas mujeres que fueron y son parte de esta conquista histórica que modificó la distribución de los liderazgos a través de la participación de la mujer, tanto a nivel provincial como nacional. A Margarita Malharro de Torres, Norma Allegrone de Fonte, Florentina Gómez Miranda y Blanca Macedo de Gómez (UCR), Inés Botella (PJ), Ruth Monjardín (Partido Federal) y Matilde Fernández de Quarracino (Democracia Cristiana), firmantes de los dos proyectos presentados a Olga Riutort, Liliana Gurdulich, Virginia Franganillo;a las mujeres de la Red de Feministas Políticas, que en 1990 estaba integrada por 15 partidos políticos, movilizadas bajo la consigna “con pocas mujeres en política, cambian las mujeres; on muchas mujeres en política, cambia la política”. A las mujeres que participaron en el 5´ Encuentro Nacional de Mujeres reunidas en Río Hondo y que enviaran notas a los Presidentes de todos los partidos políticos de ambas Cámaras para la aprobación de los dos proyectos presentados (Consejo Nacional de la Mujer), a las integrantes de la Multisectorial de la Mujer que nucleaba grupos feministas, militantes de partidos políticos e integrantes de organizaciones de la sociedad civil y a la masiva presencia femenina en la sesión del Senado y luego en la sesión de la Cámara de Diputados, que el 6 de noviembre de 1991 tomaron prácticamente el Congreso, con mujeres militantes de todos los partidos políticos, que ocuparon no sólo las galerías del Recinto, sino también las calles de alrededor. A Salma Haidar, Ana María Dipp, Hilda Delgado, Betina Demattei, María Inés Zigarán, Liliana Louys, Yolanda Canchi, sólo por nombrar a algunas de las mujeres de los tantos colectivos por los derechos de la mujer jujeña que trabajan incansablemente por nuestra realidad. A Liliana Fellner, compañera y amiga, y a todas las jujeñas que, aún desde el silencio, luchan por éstas y otras cuestiones relacionadas al género.

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