Diputados, contra el efecto Mundial

Por Laura Serra

La imagen de un Congreso paralizado por el Mundial de fútbol espanta a una oposición que ya tiene preparada una agenda de temas para tratar el mes próximo y que prohibió a su tropa ausencias sin justificación. El oficialismo, en tanto, admite que el fútbol le calza perfecto a su estrategia de frenar la actividad parlamentaria.

"Nuestra intención es mantener activo al Congreso. Esperemos que el Mundial no afecte demasiado", sostuvo en tono de ruego un diputado opositor consciente de que, desde la renovación parlamentaria, la responsabilidad de emitir dictámenes y formar quórum en el recinto es del arco no oficialista.

Tendrá que superar la marca del oficialismo que, durante el último mundial de fútbol -Alemania 2006- logró sesionar todas las semanas de aquel junio, tanto en Diputados como en el Senado. Eran épocas de apogeo oficialista que el ex presidente Néstor Kirchner supo aprovechar bien, a tal punto que en medio de aquella distracción envió al Parlamento dos de sus proyectos más polémicos: la modificación del Consejo de la Magistratura y los superpoderes.

Paradojas de la política, cuatro años después la oposición también coloca al Consejo de la Magistratura en el tope de su agenda, pero para modificar lo que el kirchnerismo impuso en 2006. Los opositores esperan que la semana próxima las comisiones de Justicia y de Asuntos Constitucionales emitan el dictamen respectivo para llevarlo al recinto antes de fin de mes.

Sin embargo, antes deberán sortear los reparos que impusieron los diputados de la centroizquierda de Fernando Solanas y Eduardo Macaluse. Sin esos votos, difícilmente la oposición consiga la mayoría agravada que exige la Constitución.

"La centroizquierda nos boicotea todas nuestras propuestas con tal de diferenciarse. Es muy difícil conciliar con ellos, por eso la demora en mostrar resultados legislativos", protestan los bloques más críticos. "Son funcionales al Gobierno", acusa, sin vueltas, la jefa del bloque de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

Si la centroizquierda es el principal problema para la oposición en Diputados, en el Senado ni siquiera logró consolidar una mayoría estable, debido a que varios senadores condicionan su voto al mejor postor. Resultados a la vista, la oposición no logró sancionar hasta ahora ninguna ley; ya transcurrió un trimestre desde que se inició el período ordinario de sesiones y sólo puede exhibir como logros dos medias sanciones: la del proyecto que acota el uso de los decretos de necesidad y urgencia, en Diputados, y la que propone coparticipar el impuesto al cheque, en el Senado.

"No hay que desesperar; el Congreso dejó de ser una escribanía del Gobierno y ése es nuestro mayor logro. Ahora comienza la etapa de producción de leyes", afirmá Carrió. El jefe de bloque de la UCR, Oscar Aguad, coincide.

El oficialismo, lejos de sentirse intimidado, celebra. "Hay un cambio de clima; la oposición, que a principio de año parecía que nos comía crudos, se deshilacha por sus diferencias internas", se solazan en el kirchnerismo.

La oposición es consciente de los magros resultados. El oficialismo celebra y confía en que el Mundial, el receso de invierno y las pujas electorales se combinarán para que la amenaza opositora se diluya sin pena ni gloria.

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