La diputada provincial Beatriz Kreitman (CC-ARI) presentó y divulgó este viernes una declaración urgiendo a que se considere la relocalización del aeropuerto internacional Juan Domingo Perón.
La diputada Kreitman ha sido sincera: no tiene ella un proyecto que sea realizable. La intención política parece que ha sido, en todo caso, superar el “acostumbramiento” de que allí está el aeropuerto y que por sobre la cabeza de miles de neuquinos pasan los aviones, y considerar normal esta situación de potencial y grave peligrosidad.
Sin embargo, cuando se aborda este tema, sería conveniente presentar una solución, por más osada que parezca. El traslado del aeropuerto bien puede pasar a ser una realidad. Solo hace falta decisión política, ponerse a trabajar en un proyecto ejecutivo, y considerar el financiamiento para una obra extremadamente costosa, pero no imposible.
Kreitman ha puesto el dedo en una llaga que parece no doler, pero que está abierta, mientras (casi) todos se hacen los distraídos. No se justifica la falta de seguridad poniendo como ejemplos que hay muchos otros aeropuertos (como el Aeroparque en Buenos Aires, por ejemplo) que deberían estar en otro lugar.
Sería interesante que se tomara el tema, para considerar la factibilidad concreta y ponerle plazo a un traslado que es difícil pero no imposible, pero que sobre todo, es necesario.

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