Por Adrián Ventura |Los principales problemas de la Argentina tienen raíz en la falta de diálogo político. Por eso, de un modo u otro, terminan en la Justicia, que no es el mejor lugar para dialogar. Esto es lo que está ocurriendo con la coparticipación federal y con las provincias, que empiezan, una vez más, a litigar ante la Corte.
Hace dos semanas, el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota afirmó que le gustaría tener diálogo con la presidenta Cristina Kirchner. Es el mismo deseo, insatisfecho, que también expresaron, por otros motivos, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, y el gobernador santafecino, Antonio Bonfatti. Y como ese diálogo no es posible, De la Sota demandó al Estado nacional para que le pague a la Caja Previsional provincial una deuda de 1039 millones de pesos.
Eugenio Zaffaroni, el más kirchnerista y más político de todos los ministros de la Corte, dijo que las provincias debían abstenerse de litigar y debían buscar una solución negociada. Pero el planteo de Zaffaroni las condena a un muro de los lamentos donde nadie escucha los reclamos.
Por eso, un político moderado como Hermes Binner desafió: "¿Y dónde quiere Zaffaroni que vayamos? ¿A la Luna?", dijo. Y, por eso, también, la Corte Suprema decidió en el caso de Córdoba fijar una audiencia para el mes próximo.
¿Qué quiso hacer la Corte? Buscó crear un espacio para favorecer el diálogo entre la Nación y una provincia. El éxito no está asegurado, pero la Corte le dio una posibilidad.
Pero, ¿quiso también el tribunal enviarle al Gobierno una señal de que, a su entender, la Nación debe atender los reclamos provinciales? No, en absoluto.
En efecto, si la Corte realmente estuviera dispuesta a llegar tan lejos, debería apurarse en dictar un fallo en otras dos causas, que llevan años de tramitación y que ya están para sentencia: una, iniciada por San Luis, y la otra, por Santa Fe. Y esto no ocurrirá pronto.
La Argentina es un país formalmente federal, pero mientras no se reforme el régimen con el que actualmente se distribuye el dinero entre la Nación -que se queda con casi toda la torta- y las provincias, las provincias seguirán siendo feudos del poder central.
Ayer, el senador pampeano Carlos Verna se animó a sugerir en la Cámara alta que debía iniciarse ese debate de la coparticipación. El jefe de los senadores K, Miguel Pichetto, lo abortó sin titubear. El gobierno nacional maneja la caja y el poder con un centralismo nada democrático. En ese contexto, la Justicia sí tiene algo para hacer, aunque no pueda esperarse demasiado..








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