La candidata oficialista y favorita para las elecciones presidenciales de Brasil, Dilma Rousseff, recortaría la deuda nacional e impondría límites en el gasto gubernamental para ayudar a impulsar las inversiones en infraestructura, publicó ayer el periódico Valor Económico.
Otros elementos en la agenda fiscal de la candidata podrían incluir estímulos para impulsar al sector privado a que ayude en forma más agresiva en el financiamiento de proyectos de infraestructura, una simplificación de tasas estatales y una revisión de los regímenes de previsión social, agregó Valor.
Esta información fue divulgada en momentos en que los inversores buscan pistas sobre las credenciales de reducción de presupuesto de Rousseff, quien dijo que descartaría realizar alzas impositivas y recortes del gasto demasiado drásticas para mantener un equilibrio en las finanzas del gobierno.
La candidata también ha defendido un incremento en el tamaño del gobierno para ejecutar ambiciosos programas sociales e inversiones impulsadas por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, su mentor político.
Renuncia asesor
En el ala política, un asesor de la jefa de la Casa Civil, Erenice Guerra, renunció ayer a su cargo como consecuencia de una denuncia de corrupción que la oposición realizó contra la candidatura de Rousseff cuando era ministra de Lula.
Se trata de Vinícius de Oliveira Castro, quien dejó su cargo por “repudiar todas las acusaciones” sobre supuesto tráfico de influencias para beneficiar a empresas privadas en contratos con el gobierno, según los medios locales Folha, Globo y Estado.
La ministra pidió su propia investigación a los órganos del Estado, medida que hoy fue adoptada por la Comisión de Etica Pública de la Presidencia de la República para indagar sobre la conducta de la funcionaria, quien al momento de los hechos era asesora de Rousseff en la Casa Civil.


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