El comercio bilateral, la crisis económica global, Irán y Cuba estarán sobre la mesa en las negociaciones entre los dos mandatarios. Pero Rousseff también planteará una exigencia: un lugar permanente en el Consejo de Seguridad.
En el argot diplomático, la de Rousseff no es una “visita de Estado” sino una “visita oficial de trabajo”. Esto quiere decir que, sin más que el estricto protocolo, la brasileña será recibida esta mañana en la Casa Blanca para, de inmediato, mantener con Obama una reunión de más de tres horas, con almuerzo de trabajo incluido.
Si bien los temas comerciales marcarán el diálogo, en la comitiva brasileña –siete ministros y una legión de asesores– hay expectativas sobre el compromiso que podría asumir Obama en cuanto a la reforma del Consejo de Seguridad –donde Brasil aspira a ocupar una plaza permanente–, y la cooperación bilateral en áreas de ciencia, educación y tecnología. Energía, asuntos regionales y la coordinación en el grupo G-20 también serán temas abordados.
Los EE UU fueron durante el siglo XX el mayor socio comercial de Brasil, actualmente la sexta economía del mundo, pero ahora es China el principal destino de las exportaciones brasileñas. Por eso, tanto Obama como Rousseff quieren reactivar el comercio bilateral y Washington no oculta su interés por sacar beneficios del potencial energético brasileño en este año electoral en que el encarecimiento de los combustibles preocupa a la sociedad estadounidense.
Sin eufemismos, el embajador estadounidense en Brasilia, Thomas Shannon, dijo ayer que Obama quiere construir con Brasil una relación “energética estratégica” basada en petróleo, gas y biocombustibles. Con sus nuevas reservas submarinas, Brasil puede ser un gran proveedor de gas y petróleo, dijo el embajador, para rematar asegurando que su país quiere invertir en la conformación del complejo de industrias petroquímicas, en el sector de servicios petroleros y en todo lo relacionado con los biocombustibles.
Pero más allá del carácter económico, la presencia de Rousseff en Washington puede ser una oportunidad para que Obama le pida “apoyo a las sanciones contra Irán” con las que Estados Unidos y sus aliados buscan abortar el programa de desarrollo nuclear impulsado por Teherán. Obama cree que las sanciones son válidas y adecuadas mientras que, por el contrario, Rousseff cuestiona el derecho a aplicar esas medidas y cuestiona también su efectividad.
El otro asunto en el que las discrepancias son evidentes es la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas, a la que ambos mandatarios asistirán el próximo fin de semana en Cartagena de Indias (Colombia). Fuentes oficiales dijeron que Rousseff será “vehemente” a la hora de manifestarle a Obama su “convicción” de que la de Cartagena debe ser “la última cumbre sin Cuba”.<


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