Dilma mantendrá al equipo económico de Lula

La presidenta electa le pidió a Mantega que siga en el gobierno

RIO DE JANEIRO.- En medio de fuertes pulseadas dentro de la coalición gobernante por el reparto de cargos en el próximo gobierno, la presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, pidió ayer al actual ministro de Economía, Guido Mantega, que permanezca en su puesto luego del traspaso de poder, el 1º de enero.

Rousseff, que tras participar de la cumbre del G-20 la semana pasada está preocupada por un posible empeoramiento de la economía mundial en el comienzo de su mandato, pretende así mantener a quien dirigió el rumbo macroeconómico del país en estos últimos años de bonanza y asegurar una postura de solidez.

De acuerdo con los medios locales, Dilma analizaría también pedirle al presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, que se quede al menos temporalmente, a pesar de las resistencias que genera dentro del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

El propio presidente Luiz Inacio Lula da Silva fue quien le sugirió a su ahijada política continuar con estos hombres clave del equipo económico durante una larga cena anteanoche en el Palacio de la Alvorada, en Brasilia.

Ayer mismo, Mantega fue llamado a la Granja del Torto -la residencia de descanso presidencial, donde Rousseff vive ahora- y participó durante dos horas de una entrevista con la presidenta electa.

Según fuentes del PT, la próxima semana Rousseff anunciaría públicamente las designaciones dentro de su equipo económico y después, el 15 de diciembre, revelaría todo su gabinete.

A tono con su intención de tener al menos un tercio de los ministerios comandados por mujeres, la presidenta electa estaría pensando en ofrecer la cancillería a la diplomática Regina María Cordeiro Dunlop, actual número dos de la misión de Brasil ante las Naciones Unidas. Hasta ahora, el nombre que más sonaba para el puesto era el del vicecanciller Antonio Patriota, una de las figuras más respetadas dentro del Palacio de Itamaraty y ex embajador brasileño ante Estados Unidos.

Justamente desde Washington llegó esta semana a Brasilia una invitación oficial del gobierno de Barack Obama para que Rousseff lo visite cuanto antes, incluso previamente a la asunción del poder. Y si bien la agencia de noticias estatal estimó que la reunión podría ocurrir en los próximos días, en el equipo de transición indicaron a La Nacion que todavía no hay una resolución al respecto. Apuntaron también que existen otras invitaciones cursadas por varios países -no quisieron confirmar si la Argentina estaba entre ellos- pero que hasta ahora no se ha ratificado ningún viaje.

Visita a la Argentina

En principio, la posibilidad de que vaya a la Argentina es la más viable, ya que los días 3 y 4 de diciembre se realizará en Mar del Plata la Cumbre Iberoamericana, de la que participará Lula. Durante el encuentro del G-20 en Seúl, el presidente ya presentó a su sucesora a los líderes mundiales -entre ellos a su par argentina, Cristina Fernández de Kirchner- y aprovecharía la cumbre para que conozca a todos los gobernantes vecinos.

Pocos días después, el 10, Lula asistirá a la cumbre sobre cambio climático de Cancún; Rousseff tuvo un rol activo en la anterior reunión sobre medio ambiente en Copenhague, pero voceros del equipo de transición estimaron muy improbable que Rousseff acompañe al mandatario esta vez. Más factible sería que viaje a Foz do Iguaçu el 17 de diciembre, para la última reunión del Mercosur, ya que Brasil ejerce la presidencia pro témpore del grupo. "El mayor obstáculo que vemos para los viajes es que hay bastante tensión en las negociaciones para la conformación del gabinete y queda muy poco tiempo para la asunción", reconoció a La Nacion una fuente del gobierno que pidió el anonimato.

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