Dilma lanzó un plan para combatir la extrema pobreza

La presidenta anunció en su programa radial que alcanza a más de 2 millones de familias carenciadas de Brasil. Recibirán unos 35 dólares mensuales por cada hijo menor de 6 años.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff anunció ayer que a partir de este mes se incrementará el programa Bolsa Familia, que beneficia a unos 50 millones de personas, a través del refuerzo del monto entregado por cada hijo de hasta 6 años. El plan, que en mucho recuerda a la Asignación Universal por Hijo instrumentada en Argentina por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, garantizará que a partir del próximo 18 de junio todas las familias de Brasil que vivan en la extrema pobreza y tengan al menos un niño de entre 0 y 6 años reciban una retribución mensual de por lo menos 70 reales (unos 35 dólares), la cantidad mínima para que una persona abandone la categoría de extrema pobreza en Brasil. Al formular el anuncio, Rousseff explicó que la medida beneficiará a algo más de 2 millones de familias.

“Las madres van a poder criar a sus hijos con más tranquilidad y con más esperanza y les van a poder dar un mejor futuro”, aseguró la presidenta, quien explicó que ese incremento se inscribe dentro del programa de apoyo a la niñez empobrecida denominado Brasil Cariñoso, que incluye, además, la construcción de guarderías y los programas de mejoramiento de la atención médica preventiva para los menores de familias carenciadas. Las estadísticas oficiales indican que en Brasil hay ceca de 17 millones de personas que viven en situación de extrema pobreza, y Rousseff y su Partido de los Trabajadores se han comprometido a “erradicar” la miseria antes del 1 de enero de 2014, cuando finalice el actual período de gobierno. El anuncio fue realizado en medio del programa “Café con la presidenta” que se emite por una red de radios de todo el país.

Ayer Rousseff tuvo un “pequeño” desencuentro con el rey Juan Carlos de España, que durante su visita protocolar a Brasilia discrepó con la presidenta en cuando a la adopción de políticas inclusivas que fomenten el consumo interno. En ese marco inesperado, la presidenta defendió la puesta en marcha de políticas de estímulo al crecimiento como medio para escaparle a la crisis global que tiene en el país europeo a una de sus más selectas víctimas. Rousseff debió explicarle al monarca que la búsqueda del equilibrio de las cuentas públicas “no es incompatible” con las políticas de estímulo a la creación de empleo y de promoción de la justicia social y la erradicación de la pobreza. “No sólo no hay incompatibilidad, sino que es necesario impulsar el crecimiento para que el ajuste no se haga en detrimento de los pueblos de los países europeos y del mundo”, señaló Rousseff en un discurso improvisado durante el almuerzo ofrecido al monarca en el Palacio Itamaraty y ante un selecto auditorio compuesto íntegramente por los más altos ejecutivos de las grandes empresas españolas establecidas en Brasil.

Comentá la nota