Dilma, más cómoda con la continuidad demócrata

La presidenta logró reencauzar las relaciones con la Casa Blanca tras algunas tensiones
Después de las tensiones que hubo durante los últimos años del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva con la administración de Barack Obama en torno al acercamiento brasileño a Irán, Brasil y Estados Unidos lograron reencauzar sus relaciones bajo el gobierno de Dilma Rousseff. Por eso, de cara a las elecciones de mañana, las autoridades brasileñas preferirían seguir tratando con el actual presidente demócrata en vez de empezar a lidiar con el republicano Mitt Romney.

La propia Rousseff cometió un faux pas diplomático en abril, cuando, de visita en Washington, expresó su deseo de seguir teniendo a Obama al frente de la Casa Blanca como socio en estos tiempos en que Brasil se consolida como potencia.

"Saludamos la gran mejoría [económica] ocurrida aquí, en Estados Unidos. Y tenemos la certeza de que ésa será la tónica de los próximos meses y años bajo el liderazgo del presidente Obama", dijo.

"También hubo una gran afinidad entre Lula y George W. Bush antes", aclaró a LA NACION Tovar Nunes, vocero del Palacio de Itamaraty. "Pero la madurez y la amplitud de la relación bilateral es tal que no importa quién esté gobernando allí o aquí", agregó.

Para el embajador norteamericano en Brasil, Thomas Shannon, desde hace ya un tiempo la relación está en una trayectoria positiva que pagará sus dividendos en el futuro.

"Las tensiones entre los países quedaron atrás. Reconocemos que se trata de dos grandes democracias, cada una con su propio sentido de excepcionalismo y ambiciones globales. Por primera vez nos encontramos en sitios y cuestiones como África, Medio Oriente y China que requieren un mayor nivel de diálogo para entender nuestros intereses y propósitos, y aceptamos que siempre habrá áreas de diferencias entre ambos países", comentó Shannon a este diario.

Esas diferencias se evidenciaron en la intervención norteamericana en Libia y la crisis en Siria, aunque también hay divergencias en cómo tratar a Venezuela y cómo responder al proceso de apertura en Cuba.

Justamente en esos asuntos, la visión exterior de Romney de un mayor militarismo en Medio Oriente, de menosprecio a la ONU, y de desdén hacia las consecuencias del cambio climático, entrarían en conflicto con Brasil..

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