Llegó un equipo de elite para arrestar a los líderes de la huelga policial; ya hay 82 muertos
RIO DE JANEIRO.- El gobierno de Dilma Rousseff fortaleció ayer el despliegue de soldados en el turístico estado de Bahía y ordenó el envío de una tropa de elite de la policía federal. Su objetivo es detener a los líderes de la huelga de policías militares estatales que en los últimos días, debido al clima de inseguridad, ha provocado 82 muertes y graves disturbios en medio de los preparativos para el Carnaval.
En vez de los tradicionales "blocos de rua" carnavalescos, las calles de Salvador, la capital del estado, amanecieron con blindados militares, mientras que patrullas del ejército, la marina y la fuerza aérea estaban desplegados en lugares estratégicos y puntos turísticos de la ciudad, como el colorido barrio del Pelourinho.
Con la tensión en aumento, unos 40 efectivos del Comando de Operaciones Tácticas de la policía federal aterrizaron en Salvador para hacer cumplir las órdenes de captura que pesan sobre 12 de los policías militares huelguistas, acusados de organización criminal, robo y vandalismo.
Se trata de cabecillas de la Asociación de Policías, Bomberos y sus Familiares de Bahía (Aspra, por sus siglas en portugués), no reconocida por las autoridades y que, pese a una decisión judicial que declaró ilegal la medida de fuerza, avanzó con la huelga en reclamo de un alza salarial y mejoras en las condiciones laborales.
Uno de los policías militares buscados fue detenido ayer por la madrugada, y las autoridades también lograron recuperar 16 vehículos de la policía militar que estaban en manos de los huelguistas, lo que fue considerado un robo al patrimonio público.
En tanto, nuevos contingentes de las fuerzas armadas llegaron al estado y aumentaron su control sobre Salvador y las principales ciudades del interior, que desde el jueves por la noche han sido escenario de una ola de criminalidad con robos, saqueos y asesinatos que obligaron a cancelar servicios de transporte y espectáculos.
"Las acciones del ejército van bien y son muy positivas, con la presencia de las tropas circulando por la ciudad. Cada vez más efectivos llegan y para el final del día estaremos bordeando los 3500 militares por vía aérea y terrestre. Esto muestra la determinación del gobierno federal de apoyar al gobierno de Bahía", señaló el comandante del ejército, general Enzo Martins Peri, acompañado por el gobernador de Bahía, Jacques Wagner, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y aliado clave de la presidenta.
Wagner, que ha acusado a algunos agentes huelguistas de estar detrás de muchos de los disturbios, dijo ayer que sólo un tercio de los 31.000 policías militares que tiene el estado apoyan la medida de fuerza. Prometió actuar rápidamente contra los líderes del movimiento para recomponer la situación. "Estamos tomando medidas para contener las acciones de un grupo de policías que usa métodos condenables y difunde miedo en la población", afirmó.
Pese a la presión del gobierno, los huelguistas no daban señales de ceder en sus exigencias y se atrincheraron, armados, en la Asamblea Legislativa. Ante los rumores de que pronto se ordenaría el sitio del lugar, los cabecillas tenían pensado movilizar hasta allí a sus familiares. "La palabra es negociación", resaltó Marco Prisco, presidente de Aspra, uno de los policías huelguistas que tiene orden de captura.
Otros compañeros suyos advirtieron que una operación militar para desalojarlos acabaría en una tragedia..

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