Diálisis: el gobierno gastó $1,5 millones en equipos que no se usan

El hospital Lucio Molas, el más complejo de La Pampa, tiene en su planta permanente a dos nefrólogos desde hace años, pero sin embargo no funciona el servicio de hemodiálisis a pesar de que el equipamiento fue adquirido en 2008, durante la actual gestión del gobernador Oscar Mario Jorge.
Uno de ellos es Fernando Follis, el especialista que iba a estar a cargo del servicio de hemodiálisis del hospital Padre Buodo, de General Acha y que se desempeña tiempo completo en el nosocomio; la otra es Gabriela Labbate, una profesional part-time, que en el ámbito privado trabaja en la Fundación de Ayuda al Enfermo Renal y Alta Complejidad (Faerac).

Días atrás, en el Molas, contaron que ambos intentaron, en más de una oportunidad, convencer a las autoridades del hospital de habilitar el servicio, pero no encontraron eco. Follis lleva alrededor de tres años allí, y Labbate algo más.

Esta semana, el ministro de Salud, Mario González, admitió que faltan nefrólogos -a pesar de que en enero había manifestado que sobraba personal- y descalificó a la diputada provincial del Frepam, Josefina Díaz -comentó que está en campaña proselitista-, luego que volviera a denunciar la falta de funcionamiento de los centros de hemodiálisis en los hospitales.

Sin embargo, en la denuncia que ella presentó hace dos años en General Acha, y que ahora tramita el juez de instrucción santarroseño, Daniel Sáez Zamora, hace datos muy concretos que no fueron refutados por las autoridades del área. Allí dice que el Gobierno compró entre 2006 y 2008 equipamiento para centros de hemodiálisis por casi un millón y medio de pesos. No obstante, ese material aún no se usa.

El detalle cronológico de las compras es el siguiente: el 14 de noviembre de 2006, durante la gestión del gobernador Carlos Verna, se abonaron 45.900 dólares por 15 sillones para diálisis y dos plantas portátiles de tratamiento de agua; el 9 de octubre de 2007, 45.526 dólares por dos plantas de tratamiento, dos tanques de almacenamiento de agua y dos sistemas de cañerías para los hospitales de General Acha y 25 de Mayo; el 12 de octubre de 2007, 64.800 dólares por cinco equipos de diálisis (tres para General Acha y dos para 25 de Mayo); y el 22 de julio de 2008, ya durante la gestión de Jorge, el Estado desembolsó 177.626 dólares por diez equipos de diálisis (seis para el hospital de Santa Rosa y cuatro para el de General Pico) y dos plantas de tratamiento, dos tanques de almacenamiento y dos sistemas de cañerías (uno para Santa Rosa y otro para General Pico). El total, a valores actuales, esas compras llegaron a 1.418.871 pesos.

A pesar de este gasto con fondos públicos -no se puede hablar de inversión frente a la desidia oficial-, el servicio de diálisis (o hemodiálisis) inaugurado el 20 de septiembre de 2007, en el hospital achense, no funciona. Pero no sólo aún no funciona el servicio de General Acha, sino tampoco los de Santa Rosa, General Pico y 25 de Mayo, a pesar de las compras millonarias.

Incluso la denuncia agrega un dato importante: a través de la ley 2247, publicado el 16 de marzo de 2006 en el Boletín Oficial, se crearon específicamente 17 cargos del escalafón de la Ley de Carrera Sanitaria para la implementación de los servicios de hemodiálisis en los hospitales de General Acha y 25 de Mayo y en los centros de salud "Barrio Zona Norte" (Santa Rosa) y "Salvador Abudara" (General Pico).

Se trató de dos cargos categoría 7, rama profesional, con 44 horas semanales de dedicación exclusiva; dos categoría 8, rama profesional, con 44 horas semanales de dedicación exclusiva; nueve categoría 14, rama enfermería; y cuatro categoría 12, rama técnica. ¿Qué pasó? Alguien debería dar explicaciones.

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