Los Dilemas Del Radicalismo

Embretado por las disputas que mantiene un reducido grupo de dirigentes, que mantienen con los cargos que aún proporcionan los magros porcentajes obtenidos en las últimas elecciones, a amigos, parientes y unos pocos militantes verdaderos, el radicalismo de Chubut desfallece entre dos estrategias únicas: la crítica a los sucesivos gobiernos y una feroz pelea interna por un botín cada vez más reducido. En la última reunión de su Comité Provincia, las discusiones giraron en torno a esas dos cuestiones.
En general, los análisis de la realidad del principal partido de la oposición se han tornado cada vez más extremos a medida que la fuerza se aleja del poder real, un síntoma que se expresa en casi todas las organizaciones apenas testimoniales, lo que constituye un raro fenómeno para un partido político que fue mayoritario hasta los comienzos de este siglo en Chubut.

En la última reunión de su Comité Provincia, el pasado fin de semana, las dos discusiones que entretienen desde hace años al radicalismo chubutense, -que no generó durante ese tiempo ni una sola idea atractiva ante el electorado, como tampoco vio nacer a un nuevo dirigente con capacidad para atraer a su hoy raleada militancia-, giraron otra vez en torno a las diferencias entre sus referentes y la crítica pura y dura tanto hacia su archirival, Mario Das Neves, como a la gestión del comodorense Martín Buzzi, a la que emparentaron con el ex-Gobernador.

Por primera vez colocado ante una circunstancia que le debiera ser propicia, a partir de las múltiples internas que se desarrollan en el PJ, la dirigencia de la UCR-Chubut aparece una vez más empantanada y dispersa, para la desesperación de las pocas figuras nuevas que han aparecido en sus filas, como el activo concejal por Rawson, Duilio Monti, que se esfuerza en proponer ejes más novedosos para su acción política.

Si bien es cierto que bajo la mano de hierro del aparato de propaganda de Das Neves los grandes medios le jugaron unánimemente en contra, no es menos atinado señalar que el radicalismo se empecinó en ofrecerle a la ciudadanía repetidas dosis de más de lo mismo, impulsando candidatos que fracasaron sin ninguna sorpresa en cada compulsa electoral.

Así, en ese debate de tono furiosamente menor, la UCR-Chubut no encuentra el modo de enfrentar el nuevo desafío que le impone el peronismo, cuyas divisiones no sólo no lo han debilitado, sino que han terminado por imponer un escenario nuevo, copando no sólo los espacios del oficialismo, sino también los que deberían corresponder a la oposición.

Ese hecho palpable, debería demostrarle a sus dirigentes que el amiguismo, la desidia intelectual y la conformación de grupitos cada vez más cerrados, lo conducen a la perspectiva de reducirse a la nada, ante la carencia de un proyecto que encarne necesidades colectivas y no las aspiraciones de quedarse con cargos cada vez menores, para cada vez menos gente.

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