La frase del cartel que levantaban a su espalda durante la teleconferencia con Cristina, definió como no podía hacerlo ningún otro elemento la voluntad política del Gobernador Buzzi. "Compañera Presidenta, no somos extras, somos protagonistas de esta historia", reivindicaba la pancarta.
El problema -que no es sólo del Gobernador sino también del kirchnerismo "auténtico"-, es que discuten el mismo espacio con argumentos teóricos que tienen un valor más sentimental que político.
Es que si el Nuevo Espacio tiene la marca de origen grabada a fuego por la memoria de Néstor Kirchner, Buzzi tranquilamente puede retrucar esa imagen con su protagonismo en la renacionalización de YPF.
Hasta ahí, hasta los símbolos, están parejos, pero la realidad tiene otros condimentos más "picantes" para definirlos con un término de moda en el multifacético universo del peronismo chubutense.
Es que Buzzi padece de lo mismo que disfuta, ya que su alejamiento del Modelo Chubut le permitió desembarcar en el kirchnerismo, pero esa misma causa no le permite reivindicar como propia la victoria electoral del 2011, tal como quedó demostrado con el absoluto silencio del primer aniversario.
El Nuevo Espacio debió recobrar su sello original no por una decisión meditada de sus dirigentes, sino como consecuencia de los empujones del Gobernador a la estructura del PJ para hacerse con un liderazgo real este mismo año.
Tan fuerte se sintió el impacto en el kirchnerismo "auténtico" que dos líderes del NEP como Néstor Di Pierro y Norberto Yauhar, se vieron obligados a postergar -¿momentáneamente?- sus evidentes disputas internas, para abroquelarse como si nada hubiera sucedido desde mayo del 2011 hasta acá.
Por ahora, lo que muestra el escenario es que Buzzi no parece dispuesto a aceptar con docilidad el rol "institucional" que le asignan los cuatro líderes del kirchnerismo, pero en ese mismo paisaje se observa que el Gobernador carece de una fuerza propia y tampoco parece contar con operadores que puedan garantizarle un armado consistente para los próximos meses.
A última hora de anoche, otra ola de desconsuelo lamía las paredes de Fontana 50, donde cunden las sospechas acerca del comportamiento de los grandes medios en esta encrucijada.
"Están alineados con Yauhar, al menos en el Valle", susurran los comunicadores oficiales.



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