El dilema del hombre detrás de Macri

Oscar Moscariello lleva adelante las tratativas para el juicio político y encabeza la línea sucesoria porteña
No le gustan las cámaras, ni los flashes, ni los periodistas que se inmiscuyen demasiado en sus tareas. Es, decididamente, un amante del bajo perfil, operador fiel y casi silencioso que llegó adonde está "por la vereda de la sombra", y que jamás soñó con que su nombre esté asociado con un escándalo mediático-judicial como el que hoy vive su jefe político.

Pero a Oscar Moscariello le toca hoy una tarea difícil y de alta exposición: ser el principal defensor de Mauricio Macri ante los embates de la oposición legislativa, que, según él, pretende utilizar la "comisión limadora" (como él la denomina) para dejarlo sin chances en las presidenciales 2011. Con 45 años de militancia demoprogresista y diez como aliado del macrismo, Moscariello es, luego de la renuncia de Gabriela Michetti a la vicejefatura de gobierno, el reemplazante de Macri cada vez que éste se marcha de viaje al exterior.

Es, también, mal que le pese, quien sigue al jefe de gobierno en la línea sucesoria de la ciudad. Un rol hipotético que lo incomoda y que provoca la mirada desconfiada de la mesa chica de Pro, más aún en momentos de problemas judiciales y políticos como los que hoy enfrenta Mauricio Macri.

Los protagonistas de esta historia se conocieron un día de sabor agridulce para el entonces empresario de Socma: el 3 de diciembre de 1995, en la Bombonera, Boca sufrió una histórica goleada contra Racing, y unas horas después se convirtió en presidente del club derrotando al hoy diputado K Carlos Heller y Antonio Alegre. Siete años después, Moscariello llevó a Macri al primer local que el líder de Pro pisó en su vida: el de la democracia progresista porteña, en 2002.

A ocho años de aquel encuentro, el hombre nacido en Arroyo Seco, Santa Fe, está en su despacho, concentrado en conseguir los votos necesarios para conformar la comisión de juicio político en la Legislatura porteña.

"Espero que la madurez política se imponga y que aquellos que dicen en voz baja que la causa es un invento, un mamarracho, obren de buena fe sin mezquindades políticas y apoyen lo que es mejor para la gente: saber la verdad", afirma Moscariello a LA NACION con tono bajo, pero firme.

Poco afecto a las definiciones explosivas, y con una habilidad reconocida por dirigentes cercanos a Macri, el hombre de la calva afeitada y los trajes siempre impecables se toma tiempo para opinar de los opositores como Francisco de Narváez, la UCR o el peronismo porteño, que amagaron con apoyar el juicio político y hoy retacean su apoyo o se mantienen en silencio. "Hoy tengo 24 votos", repite. Sabe que las preguntas giran en torno a su papel de número dos del gobierno porteño. Y sus respuestas parecen estudiadas.

-¿Fue un error hacer renunciar a Michetti?

-Asumo la decisión como propia. Este es un espacio político del que formo parte desde el inicio? Gabriela expresaba lo mejor de Pro para la elección de junio de 2009. No podía ser previsto por nadie que se podía inventar una causa para perseguir políticamente a Mauricio Macri.

Moscariello define a Macri como "un hacedor", y dice que tildarlo como de derecha es una antigüedad. "Es un desarrollista en todo el sentido de la palabra." Su celular está lleno de mensajes y llamadas del jefe de gobierno.

-¿Está preparado para asumir, en caso de que se dé una licencia o destitución de Macri?

-No me lo planteo; sólo se daría en caso de que Mauricio sea presidente a fines de 2011. Hay un gobierno con equipos y aceitado, que está finalizando la gestión. No debería preocuparme demasiado.

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