El dilema de Frau Merkel

La representación mediática de Frau Merkel como la bruja que solo quiere imponer la austeridad alemana a toda Europa enfrentada a Monsieur Hollande que lucha por el crecimiento y la creación de puestos de trabajo no parece mostrar toda la realidad.
Ni los alemanes son tan acéticos ni los franceses tan progresistas. Y ambos necesitan de una Europa unida con cuentas equilibradas y crecimiento equitativo.

Es cierto que los alemanes ya están cansados de poner dinero para salvar a griegos, portugueses y españoles. Pero, también es cierto que un 80% de los alemanes quiere seguir dentro de la UE y con todos sus miembros.

Esto no quiere decir que no exista en las calles de las prósperas ciudades industriales del sur alemán voces que piden que Grecia se vaya del euro y que si no lo hace sea el gobierno de Berlín el que vuelva al fuertísimo marco. El bestseller del momento aquí es “Europa no necesita del euro” por el provocador Thilo Sarrazin.

Pero el gobierno de Merkel, si bien mantiene sus postura dura de la disciplina fiscal para todos los países europeos como condición para seguir recibiendo ayuda, también teme cualquier tipo de colapso. Alemania no sabría qué hacer fuera de la Unión.

En una charla esta semana con un alto funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores en el Werderscher Markt de Berlín la palabra más pronunciada fue “solidaridad” . “No sólo ya hemos aportado un enorme paquete de ayuda sino que estamos dispuestos a hacer mucho más. ¿Y qué hay de malo si pedimos que, a cambio, tengan las cuentas en orden?”, se pregunta el diplomático.

Los titulares de algunos diarios alemanes e internacionales –que están en la mesa contigua– dan otra pintura de las consecuencias de los ajustes económicos.

“La situación es muy difícil y no tenemos idea de qué puede suceder si los griegos deciden irse del euro o si cae la banca española”, lanza el diplomático. “Pero le aseguro que nosotros estamos comprometidos con la Unión Europea más que nunca”.

Como buen funcionario se niega a seguir especulando pero asegura que Alemania ya tuvo suficiente dolor como para lanzarse a una nueva “euroguerra fría”.

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