El oficialismo aprobó sobre tablas otra prórroga de la declaración de inembargabilidad de las cuentas provinciales, municipales y comunales. La oposición cuestionó que el Gobierno eluda el pago de sus deudas. Ampliaron el actual Presupuesto, que llegará a $ 8.220 millones.
La fortaleza del número le permitió al alperovichismo sortear la arremetida opositora a lo largo de casi siete horas de sesión. En rigor, la casualidad quiso que la deliberación arrancara con debates en torno del manejo financiero de la Provincia y cerrara con una discusión similar, en la que prácticamente se repitieron las críticas de un lado y las réplicas del otro.
Bastó que el presidente de la comisión de Hacienda, José Alberto Cúneo Vergés (PJ), pidiera el acompañamiento de sus pares en la sanción de la ampliación presupuestaria para que los referentes de la oposición se amotinaran en rechazo a la iniciativa.
"Nada se dice respecto de dónde provienen los fondos. Menos aún se informa el destino que tendrán esos recursos. No estamos aquí para suscribir un nuevo cheque en blanco al gobernador", advirtió Luis José Bussi (Republicano Fundacional), en alusión a que el proyecto oficial sólo explicitaba que los $ 1.134 millones tendrían como destino "gastos corrientes". Esteban Jerez (bloque Alberdi) también cabalgó sobre ese punto. "Llama la atención que no haya una imputación específica. Se habla de gastos corrientes, pero no hay una discriminación que permita saber cuánto recibirá cada poder del Estado. Esto lleva a inducir que la mayor parte se la quedará el Ejecutivo cuando la Justicia está colapsada", se quejó el ex fiscal.
Más vehemente, Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) se irritó porque, en apenas dos carillas y poco más de 300 palabras, el Gobierno pretendía que la Cámara avale una ampliación del 16% del Presupuesto. "Cuando se aprobó, el año pasado, nosotros dijimos que el Presupuesto estaba subvaluado para que después se pidiera un incremento y pudieran manejarlo discrecionalmente. Nosotros tenemos que decirle al Gobierno cómo gastar la plata", se indignó. Osvaldo Cirnigliaro (laborismo) se alarmó por la constante delegación de facultades de la Legislatura al PE. "La culpa no la tiene el chancho, sino quien le da de comer", ironizó. Advirtió que la Cámara le dio atribuciones al Gobierno para distribuir partidas a su antojo. En tanto, el radical Federico Romano Norri cerró la cruzada opositora y aseguró que la ampliación presupuestaria permitirá a Alperovich "gastar como quiera plata que llega por la elevada presión fiscal que sufren los tucumanos".
Roque Alvarez, presidente de la bancada oficialista Tucumán Crece, focalizó su defensa en un duro ataque a Ricardo Bussi. "Observo con estupor que representantes del pueblo, que tuvieron el privilegio de ser senadores y diputados nacionales por ser familiares de un ex gobernador, vienen sin ruborizarse a decir que antes de la sesión fueron a averiguar qué son las erogaciones corrientes", descalificó, en alusión a que su par había dicho que, como desconocía qué eran los gastos corrientes en materia presupuestaria, había leído sobre el tema antes del cónclave.
Tras sus dichos, la votación confirmó que el Presupuesto de este año trepará a $ 8.220 millones.
Al final de la sesión, ya sin Romano Norri, Luis Bussi y Jerez, el oficialismo aprobó la prórroga de la inembargabilidad de las cuentas provinciales, municipales y comunales hasta el 31 de diciembre de 2011. Como lo adelantó ayer LA GACETA, la inclusión del proyecto tomó por sorpresa a los opositores. Tan apurado se mostró el oficialismo por extender el blindaje del erario que sólo expuso José "Gallito" Gutiérrez. Este dijo que, de no regir esa medida, a la Provincia le podrían trabar embargos por $ 400 millones. Ricardo Bussi atinó a quejarse por la inclusión de un tema tan polémico sin previo aviso. "¿Por qué la gente debe pagar sus deudas y el Estado no? Es un disparate", expresó. Y Cirnigliaro consideró que la decisión de dilatar el pago de las deudas por falta de fondos se contradecía con la ampliación presupuestaria votada al comienzo de la sesión.
Sin más debate, el oficialismo votó la prórroga que, en la sesión del 8 de julio, se había comprometido en el recinto a no votar más.




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