Las diferencias de siempre Y los paros acostumbrados

Las diferencias entre el gobierno provincial y los gremios estatales siguen latentes. Es que las negociaciones aún no llegaron a puerto deseado y el dinero (o el faltante) sigue siendo el principal obstáculo para lograr que los actores implicados se den la mano.
Por lo pronto, entre idas y vueltas, el comienzo de clases sigue siendo una incógnita y la pérdida de días en el aula una carga difícil de llevar para los docentes, quienes son conscientes de los graves e irreversibles perjuicios que están ocasionando al alumnado producto solo de diferencias coyunturales. Un paro por tiempo indeterminado parece, a esta altura, una acción extrema y claramente violatoria de los principios de la educación pública.

En medio de tanta discusión, desde el sector gremial surgió la propuesta de gestionar una audiencia en Buenos Aires para conseguir aquella llave que pudiera destrabar el conflicto. En principio, una alternativa que suena como música para los oídos, aunque -claro está- se golpea de lleno con aquel país (real y virtual) que debe enfrentar diariamente el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En ese país existen, también, un cúmulo de prioridades.

Mientras tanto, fuentes oficiales aseguran que será necesario, para este año, 1.800 millones de pesos para satisfacer las demandas de los gremios estatales. Una cifra escalofriante que muchos ya miran de reojo y en Nación la califican de compleja. "Encima que están las aulas vacías, tenemos que poner plata para los que dijeron en CTERA que no harían paro", habría comentado en un alto funcionario del Palacio Pizzurno.

Pero como lo único que no se pierde es la esperanza, existe la posibilidad de que en Nación levanten la mirada al norte y consideren la situación estructural de una provincia que, históricamente, estuvo condenada a las asimetrías y precariedades de una economía endeble. Mucho más en tiempos del Bicentenario, cuando es preciso recordar que la Patria la constituye el conjunto de los distritos del país y no tan solo el humor de los ciudadanos próximos al puerto.

UNA CUESTION DE MANDO

En medio de la tensa situación local, no es posible evitar realizar juicios de valor sobre lo que está sucediendo en el Congreso de la Nación. Es que la arremetida del bloque opositor, entre ellos Gerardo Morales en los medios, alteró el escenario político y llevó al país a una situación de conflicto que pone en riegos algunos de los avances conseguidos en los últimos años. Nadie puede negar, por ejemplo, los aportes en materia jubilatoria e inclusión social.

No se trata, en este caso, de cuestionar las legítimas bancas conseguidas por los partidos no oficialistas, sino de reflexionar sobre el rol que a cada uno le corresponda. Tampoco se trata de garantizar un Poder Ejecutivo que consiga sus propósitos a cualquier precio y bajo cualquier método.

Toda esta discusión lo que pone en evidencia, al margen de los juegos artificiales que expone la televisión, es la necesidad de avanzar en la construcción conjunta de un proyecto de país, que genere acuerdos estructurales sobre temas sensibles como el pago de la deuda o la coparticipación federal.

En la medida que no exista ese acuerdo, las peleas seguirán ocupando las tapas de los diarios y las provincias periféricas, como Jujuy, esperando un guiño para solucionar algunas de sus dificultades.

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