“Hay diferencias en los espacios de convivencia”

El nuevo ministro de la Producción bonaerense habló con La Tecla sobre el vínculo entre el Gobernador y Gabriel Mariotto. Además, también charló de su vida, sus orígenes, los planes de gestión para el área, la política y el PJ. "El Gobernador tiene desde siempre un eje productivista", sostuvo el funcionario
Nieto de alemanes e italianos, Cristian Breitenstein asegura haber heredado “la pasión italiana y la disciplina y actitud alemanas para el trabajo y el esfuerzo”. Dejó en diciembre el cargo de intendente de Bahía Blanca, en el que acababa de ser reelecto, para asumir como ministro de la Producción, Ciencia y Tecnología.

-¿Hay diferencias entre Scioli y Mariotto?

-Hay diferencias en todos los espacios de convivencia de una comunidad social, y el arte de lo público y de la política en su más excelso nivel es integrarlas y no unificarlas para vaciarlas, sino para integrarlas inteligentemente. Ahí están los mejores resultados. Es como esto de que las parejas a veces se vinculan siendo distintas. Creo que a las sociedades más exitosas las integran las personas más diferentes y no más iguales.

-¿Cómo tomó la propuesta de Scioli para ser ministro? ¿Tuvo una disyuntiva para dejar o no la intendencia?

-Sí, absolutamente. La misma disyuntiva que tuve en 2006 para regresar de Alemania y dejar de lado un proyecto personal, la tuve en 2011. La diferencia es que habían pasado cinco años, en los que le di todo a Bahía, y la gente lo vio. Más allá del shock que implica la sensación de vacío en un comienzo o el afecto sincero de la gente que me pedía que siguiera trabajando allá, consideré que mi tarea hasta ese momento se había cumplido con corrección y que yo podía aportar desde otro lugar una profundización en el mismo sentido. Y lo estamos haciendo. Esto empezó como un diálogo absolutamente informal con el Gobernador. En 2011 hablamos con él y con Alberto Pérez en una mesa de café sobre el futuro, y luego de la elección el Gobernador me llamó y me ofreció algo que hasta entonces era un rumor. Ahí hubo que decidir por sí o por no. Toda decisión implica un costo y una renuncia, pero implica también una elección. Esa elección la tomé pensando en Bahía y en el deseo personal de lo que implica la función pública.

-¿Qué factores cree que influyeron a la hora de elegir?

-Siempre tuve una relación empática con el Gobernador, y muy positiva. Coincido con su filosofía constructiva, conciliadora y de trabajo. Tiene la misma lógica de trabajo que tuvimos en la intendencia, con mucho tiempo, y que tengo aquí. Con Scioli me miro y me entiendo, a veces no necesitamos muchas palabras. Es como que lo hubiese sintetizado ilusoriamente en una sola persona, pero, en realidad, nunca una persona puede sintetizar todas las representaciones que subyacen debajo de ella.

-¿Qué le pidió en cuanto a la gestión?

-Los objetivos son muy claros. El Gobernador tiene desde siempre un eje productivista, y yo también; por venir de una ciudad industrial, académica, que tiene recursos humanos calificados. Propuso enfatizar en el desarrollo del interior, para achicar las asimetrías demográficas y productivas con el Conurbano; sumar valor. No sólo crear valor en términos tangibles y económicos, sino crear una cultura de lo que implica el emprendedurismo, la innovación, el riesgo y el trabajo. Cada vez que entregamos un certificado del Fogaba con garantías crediticias o un crédito, hay detrás una expectativa, el sueño de una persona que sabe que con lo que va a comprar podrá arriesgarse, crecer, ampliarse, incorporar trabajo. Por eso digo que es más que una creación de valor económico, es crear valor en todo sentido, porque hay una cultura de trabajo que hay que recuperar. Nuestros abuelos vinieron a trabajar y buscaron un terreno donde producir, destacarse en el comercio. Vinieron a hacer la América en el buen sentido: el del trabajo. Después tuvimos algunas rupturas de nuestro esquema de valores como país. En algunos ámbitos, esa cultura del trabajo se fue perdiendo y se buscaron atajos fáciles para llegar a un presumido éxito, que no es tal. Hay que recuperar ese sendero, y en eso la Provincia tiene mucho que aportar.

-¿Cómo qué?

-El cuarenta por ciento de todo lo que se produce en la Argentina se produce en Buenos Aires; somos el motor productivo del país. Es una gran responsabilidad sostener los niveles de producción del actual modelo, y es un círculo que hay que saber leer atentamente. El setenta por ciento de los recursos impositivos que genera la provincia de Buenos Aires surge de la matriz productiva. A mayor producción hay mayores impuestos que se recaudan, tanto provinciales como nacionales. A su vez, se mantienen los niveles de empleo. Uno tiene la gran responsabilidad de mantener, en la medida en que la macroeconomía lo permita, los niveles de empleo y de actividad económica que posibiliten no solamente que el Estado se sustente para asignar recursos a los más necesitados, también sostener un modelo nacional que nos tiene como una pata fundamental.

-¿Se puede lograr en un contexto internacional de crisis?

-Siempre hay herramientas para mejorar, para corregir o para, en un momento de crisis, intentar que el impacto sea peor. El contexto internacional no es de los mejores. Estamos recibiendo con el Gobernador a embajadores de todo el mundo, y hay una incertidumbre a nivel global, por lo que hay que estar atentos y ser prudentes. Frente a eso, el objetivo de la Presidenta y el Gobernador es cuidar el empleo, y uno de los mecanismos para lograrlo es el sostenimiento del sistema productivo en su mejor nivel. La misma herramienta que servía quizá para un tiempo de expansión al nueve por ciento, para un crecimiento del cinco por ciento tal vez no tenga la misma eficacia. Hay que ver cómo se pueden generar mecanismos de fomento mucho más finos.

-¿Scioli le pidió que acerque la Provincia a algunos mercados puntuales?

-Absolutamente. Esto es parte del sostenimiento productivo. No nos podemos quedar esperando que el mundo resuelva los problemas, sino que hay que salir a buscar las oportunidades. Y éstas se buscan con dos objetivos: generar inversiones que vengan aquí y promover exportaciones. En eso se da una paradoja, porque todo el mundo está en una misma lógica. Los estados buscan un esquema de mayor proteccionismo para protegerse de las incertidumbres globales, y todos salen afuera a ofrecer sus productos, son todos vendedores. La inteligencia está en no cruzarse en los productos y en buscar la complementación en el intercambio comercial. Es buscar inteligencia en las oportunidades que se puedan presentar. A veces son destinos tradicionales, y otras, no. Hay que tener una visión muy amplia en todo el panorama global. Hay actores emergentes que hace décadas que son potencias, como China, que generaron un mundo multipolar que brinda oportunidades; no hay una sola referencia.

-¿Algunos países no se sienten desalentados, a partir de las políticas de restricción que se lanzan desde la Secretaría de Comercio?

-No. En un contexto de incertidumbre, los países buscan protegerse, y ello se canaliza de distintas maneras. Como son todos vendedores, todos quieren entrar, pero, a la vez, todos se protegen. Entonces no todos los países expresan su voluntad por sus propios actos, y eso también hay que leerlo. Rige un pragmatismo, una búsqueda de ganar mercados. Argentina tiene muchísimas posibilidades, y la Provincia, también. Hay que ver cómo podemos agregar valor. Esta metáfora de vender trigo en granos o exportar barritas de cereales, o vender leche o exportar yogur. En esos productos derivados está la chance de poder mantener el sistema productivo en niveles positivos.

-¿Trabaja junto con Débora Giorgi?

-Sí. Recientemente estuvimos en una reunión junto a todos los ministros de Industria. Trabajamos permanentemente con el Gobierno nacional y con los subsecretarios. Tenemos muy buena receptividad y la misma lógica de trabajo. Débora fue ministra de la Producción en la Provincia y tiene gran conocimiento de Buenos Aires, por lo que no es difícil explicarle las cuestiones vinculadas al territorio. Es una garantía de éxito de esta gestión.

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