Difícil situación de familias por el temporal en Quitilipi

Dos familias del barrio Nueva Esperanza están atravesando una difícil situación ya que el temporal del último fin de semana les destruyó las precarias viviendas donde habitan con numerosos niños y un bebé que tiene serios problemas cardíacos.
La voladura de los techos desnudó las numerosas necesidades que padecen y actualizó el pedido de ayuda al municipio. Aseguran que “desde hace dos años nos prometen cosas y hasta ahora no tuvimos respuestas”.

QUITILIPI (Agencia) -- La primera familia afectada está compuesta por la joven Norma Núñez, su madre, una hija de tres años, otra de nueve meses y siete hermanos de 19, 17, 16, 13, 10, 6 y 5 años. La mujer comentó que hace dos años habían sido desalojados de otro sector y consiguieron un terreno en el asentamiento del barrio Nueva Esperanza con una supuesta promesa del municipio de edificarles una vivienda. Mientras tanto, instalaron un rancho con tirantes y lona, precaria construcción que el fuerte viento del último sábado tiró abajo.

“Cayeron los palos, los chicos se escondieron debajo de la cama porque tenían miedo. Después entró agua y se mojaron nuestras cosas. Fue una gran pérdida”, comentó la joven. Agregó que los vecinos ayudaron a levantar nuevamente el rancho y que luego se dirigieron al municipio, donde en la Secretaría de Desarrollo Social les habrían contestado que “nos iban a dar una solución; pero que esperemos hasta el 10 de diciembre porque ahora los albañiles están ocupados arreglando el pueblo por el aniversario”, aseguró.

El otro grupo familiar está compuesto por la joven Estefanía Núñez, su marido que presenta alteraciones mentales y su pequeño hijo de un año y nueve meses con problemas cardíacos. La situación fue similar a la anterior: el meteoro afectó la precaria pieza de 5 x 4 metros en la que viven, con el agravante del pequeño enfermo. “Mi hijo no puede tener emociones fuertes porque tiene el 93% de discapacidad del corazón y ese día temblaba y lloraba. Ahora quedó asustado y tengo miedo de que le agarre un ataque”, comentó la madre, quien agregó que la situación de salud del niño es conocida por las autoridades sanitarias y del municipio.

“Tienen todos sus estudios y papeles. Viajo cada 15 días a Resistencia y tengo que pagar los pasajes. El 28 debo volver a averiguar si va a ir a cirugía o lo pasan al Garrahan”, agregó. Comentó los contratiempos sufridos cada vez que intentó conseguir ayuda para el viaje en Desarrollo Social.

“Me dijeron que una casa no me pueden hacer, que me van a mandar un operario a ver si me puede arreglar el rancho. Sólo pido una pieza para que mi hijo pueda vivir tranquilo”, concluyó la dramática solicitud.

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