Se trata de espacios emblemáticos de la provincia que seleccionó el comité de la Red Edificar junto a la Dirección de Patrimonio y la ex Secretaría de Cultura. Se puede conocer más sobre ellos en un video que se exhibe en el marco de la Bienal de Arquitectura.
Allí, con entrada libre y gratuita, el público pudo disfrutar de una proyección visual de 10 obras históricas mendocinas. La selección de estos espacios emblemáticos de la provincia se había realizado en 2010, y estuvo a cargo del comité de la Red Edificar (organizador del Premio Edificar y de la Bienal), la Dirección de Patrimonio y la ex Secretaría de Cultura. Ocho de estos diez edificios están ubicados en la Ciudad. Mientras que los otros dos se sitúan en Guaymallén y en Tupungato, respectivamente.
Tal cual muestra la pantalla gigante de la Nave, la primera de ellas es el Colegio Nacional Agustín Álvarez, que además de haber sido declarado Monumento Histórico Nacional fue uno de los primeros edificios que se construyó con un sistema contra temblores.
El segundo es el Banco Hipotecario (en donde hoy funciona el Ministerio de Cultura). "El atrio en la esquina, el retablo conteniendo las puertas de ingreso, las torres laterales y la logia superior son los componentes figurativos en que se apoya la composición de la fachada principal", detalla la descripción de los especialistas que se encargaron de la selección.
Asimismo, el edificio de playas Serranas (en el Parque General San Martín) ocupa el tercer lugar de la enumeración. Fue diseñado por los hermanos Arturo y Manuel Civit por pedido del gobierno de Guillermo Cano (década del 30), cuyo objetivo era generar un espacio de recreación para los ciudadanos de menos recursos. "Son un símbolo del movimiento arquitectónico moderno. Una obra muy racional, cuyo diseño está íntimamente relacionado con el Rosedal del Parque", explicó la arquitecta Mercedes Castro, una de las integrantes del equipo que tuvo a cargo la selección.
Luego continúa el reconocido Pasaje San Martín, hito característico del paisaje citadino que hasta los ?50 tuvo la particularidad de ser el edificio más alto del centro. "Es un pasaje muy querido por la gente, y muy usado por la conexión entre las calles que facilita el paso de los peatones", acotó Castro. Quien agregó que el Edificio Gómez -quinto en la lista- representa, por ser un rascacielos, el deseo que en los ?50 (momento en que se construye) se tenía de la gran ciudad.
Otro, es la Casa-Estudio de Gerardo A. Andía (en Bandera de los Andes, de Villa Nueva), sitio que demuestra "la preocupación por trabajar todo el predio de la casa desde una visión paisajística, armonizando la obra arquitectónica con una naturaleza doméstica y bucólica". Sigue la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza, que es la obra más representativa del arquitecto Enrico Tedeschi.
"Se vislumbra en ella las preocupaciones por los procesos de investigación y construcción. La obra puede pensarse como un programa arquitectónico donde Tedeschi experimenta las posibilidades de la relación entre materia y posibilidades estructurales", argumentan los especialistas.
"El común denominador de estos 10 edificios es la valoración que los ciudadanos hacen de ellos. Hay una suerte de custodia natural, que hace que los mendocinos reaccionen defendiéndolas porque las sienten como propias", detalla la arquitecta.
Llegamos al octavo lugar. Aquí se ubica el edificio de viviendas y casa estudio de Raúl Panello Gelly, predio que se halla al borde del Zanjón Jarillal (en la Boulogne Sur Mer al 481): "Los árboles característicos de la zona agraria incursionan en el mundo urbano, siendo parte imprescindible en la lectura del conjunto", lo describen.
Continúa el paso de los años; en 1978 se construye el recientemente remodelado Estadio Mundialista Malvinas Argentinas. Se dispuso para su implantación -dice la explicación especializada- un predio al pie del emblemático Cerro de la Gloria, en la denominada "olla" del antiguo autódromo de la ciudad.
Esta localización atenúa el impacto sobre el entorno al proveer un fuerte desnivel que es aprovechado inteligentemente por los arquitectos. Se recurre por lo tanto a un interesante juego de pendientes que ofrece una obra de características paisajísticas en donde la suave ondulación de las tribunas y la gran viga de hormigón de 110 metros de largo son las protagonistas de manera sintética de esta intervención.
Y, finalmente, en 2004 Killka - Espacio Salentein viene a completar la lista, siendo creado para "los interesados en conocer cómo se manejan los viñedos y cómo se elabora el vino mendocino". Según la justificación, "su arquitectura ordena volúmenes macizos de hormigón visto y anchas galerías, reformulando formas del pasado cuyano, pero con expresión y tecnologías contemporáneas, para actualizar una imagen fuertemente andina".
"Lo común de estas obras es que todas están incorporadas al imaginario colectivo. La gente las recepciona como propias. El autor no es un dato importante para ellos. Entonces, desaparece y se funde en la ciudad", aporta Julio Miranda, otro de los arquitectos que hizo la selección en 2010.
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