Con diez chicas y entre obras, reabrió Brazos Abiertos

Todavía levantan paredes en un sector destinado al alojamiento de varones. El 11 de setiembre será el cumpleaños del hogar y por eso buscan celebrar la fecha con el avance de varios proyectos. Página 12A
"El fuego que significa destrucción y para mí nuevamente arrancar", dice Nidia Soto, la fundadora del Comedor Brazos Abiertos que retomó hace pocos días su actividad en el lugar tras el incendio que casi destruye el hogar y la tarea solidaria que realiza allí desde hace casi dos décadas.

Para Nidia la tragedia representó, a sus 84 años, pasar 23 días en la Escuela Eva Perón, luego una estadía en una casa de calle Almafuerte y Martín Fierro; y finalmente retornar a ?su casa' donde está trabajando desde hace sólo dos semanas. Éste fue el periplo de Nidia y veinte niños que viven en la institución. "Todo esto me desorganizó un poco, igualmente a la semana del siniestro pudimos reabrir el comedor".

Si bien la estructura de la casa está funcionando casi en su totalidad, se encuentra en obra la habitación de los varones, que son los únicos chicos del hogar que residen temporalmente en otro lado. Al ingresar se puede ver el depósito de ropa y el comedor donde funciona, entre otras actividades, la ayuda escolar.

?La Nidia Soto', como le llaman en el barrio, desde las 6 de la mañana está en pie. Comienza con los llamados, coordina la jornada del hogar y piensa todo el día en la comida que dará y en la guardería. Comanda la cocina donde tiene un estratégico lugar, su silla y una mesita. A pesar de haber perdido la vista hace seis años, esto no le impide identificar a cuanta persona ingresa para darle un beso o tocarle la mano. "Necesitaba volver a mi casa porque acá es donde puedo desenvolverme. Ver que estamos en marcha", confiesa.

Se disculpa por el desorden, las voces que se superponen y los teléfonos que suenan. "Es un hogar en movimiento y estamos obligados a estar todos dentro de la cocina porque no tenemos otro lugar de reunión por ahora", dice y sus comentarios invitan a quedarse allí con ella y acompañar sus ganas de trabajar.

Desde su domicilio se distribuyen 600 platos de alimento nutritivo por día. Parte de este número puede cumplirlo con ayuda estatal, la otra sólo con la posibilidad que proporcionan las donaciones. "Ésta es una zona que tiene sus carencias y tenemos demanda de comida que centramos sobre todo en la de los niños", explica Nidia.

La gente que asiste al comedor, ubicado en calle Martín Güemes de Las Heras, gracias a los programas que lleva adelante la asociación, generalmente no tiene trabajo o posee actividades laborales informales o no registradas (changas).

Además muchos son de familias grandes o ensambladas y la presencia numerosa de niños es una constante. "Lo principal en el hogarcito es que no falte el alimento. Y si llegara a faltar, Nidia se las ingenia", dicen las colaboradoras.

Hay equipo

El incendio del lugar y el trabajo de reconstrucción frenó una parte de la tarea solidaria, pero no toda la actividad. El equipo que acompaña a Nidia Soto siguió trabajando en otros proyectos que van más allá de albergar y alimentar a los chicos.

Desde hace cuatro meses trabaja en la institución Natalia Rinaudo (25), licenciada en Minoridad y Familia, quien tiene a su cargo la tarea de realizar los relevamientos de las iniciativas que existen dentro de la institución: el programa Comer en Familia' y programa ?Diario de Alimentación'.

Si bien a partir de ellos se obtienen datos como la situación socioeconómica o cómo está conformado el grupo familiar, el objetivo es priorizar la escolarización de los chicos que integran estos proyectos a partir del vínculo con la asociación.

Es que para Nidia y el equipo es muy importante la familia y la escuela. "Uno de los requisitos fundamentales es traer el certificado de escolaridad porque nos sirve para hacer el informe por familia y realizar el seguimiento de asistencia escolar. Esta es una de las tareas que se promocionan fuertemente desde Brazos Abiertos", comenta Natalia.

Su último informe obtuvo como resultado que 95 por ciento de chicos que conforman el ?Comer en Familia' son alumnos activos en algún establecimiento escolar. "En parte, esto tiene que ver la asignación universal, pero también por el seguimiento, la interacción cara a cara y la acción inmediata que aporta el hogar cuando se requiere su intervención", menciona la mujer.

La licenciada en Minoridad y Familia aporta un ejemplo: "Con el cinco por ciento restante, o sea, aquellos que no están asistiendo a la escuela, Nidia personalmente tramitó los bancos en colegios primarios y CENS. Actualmente no tenemos ningún chico sin escolaridad. Son 150 personas que conforman 29 familias, quienes reciben mercadería con productos secos y frescos que se entregan a la persona responsable por ese grupo".

Además de Rinaudo, el trabajo diario es abordado por Adrián Fernández, Patricia Fernández, Natalia Martínez (quien brinda apoyo escolar), el psicólogo Miguel Ángel Bucich, Marta Muñoz, Flavia Estalla y la histórica' como le llaman, Eva Contreras, quien llegó a Nidia en el año 2001.

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