Un enorme susto se llevaron este miércoles por la tarde los vecinos de la zona de Rosalía de Castro al 800. Un nene cayó en un pozo sin cubrir, en un predio donde funciona una planta de silos. Un empleado del lugar pudo rescatarlo a tiempo, pero ya hubo denuncias e intervino el Municipio.
Según cuentan los vecinos, son innumerables la cantidad de animales que han caído en estas trampas. Algunos pudieron ser rescatados y otros no. Uno de los empleados del lugar, aseguran, pasa buena parte de su tiempo rescatando perros que ingresan al predio y no advierten el peligro.
Este miércoles, aproximadamente a las 19 horas, la situación fue mucho más grave. Un nene de 10 años que jugaba en las inmediaciones de la planta, intentó rescatar a su perrito, que justamente había caído en uno de estos pozos.
La criatura terminó en una situación muy riesgosa, debido a que la profundidad del pozo y la cantidad de agua acumulada, se transformaron en una trampa que pudo haber sido trágica, sino hubiera sido porque el niño pudo pedir auxilio a tiempo y ser escuchado por el empleado del lugar, quien utilizando una escalera, pudo ayudar al nene y a su perrito. “Encima, la mascotita, asustada, se le subía arriba al chiquito y lo hundía. Pudo haber sido un drama”, relató a ABCHoy una vecina.
Afortunadamente, el niño no habría sufrido ningún problema y no hubo necesidad, por lo menos hasta ayer, de derivarlo a un centro asistencial.
Los vecinos afirman que estos episodios son comunes con animales callejeros y que se han hecho varias denuncias. En principio, la concejal radical Maridé Condino se interiorizó en el tema y estuvo haciendo gestiones para conseguir que esos pozos sean cubiertos. Incluso desde la Dirección de Inspección habrían intimado a la planta de silos para que arbitre medidas de seguridad, aunque por el momento, sin éxito.
"Lo único que hicieron fue sacarles un poco de agua, pero con las lluvias, se volvieron a llenar", reclaman los habitantes de la zona.
La situación, según averiguaron quienes viven cerca del predio, es que esa planta pertenecía a la firma cerealera local UPJ, que habría vendido la planta y no se ha podido contactar a los presuntos nuevos dueños.
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