Como la creación del ministerio de Transporte está congelada, el secretario de Transporte aspira a que al menos su estructura se traslade a la jefatura de gabinete para no recibir más órdenes del ministro de Desarrollo Urbano, con quien mantiene una muy mala relación.
Mauricio Macri incorporó una nueva disputa interna por resolver antes de fin de año, cuando comience su segundo mandato en la Ciudad.
A las encarnizadas peleas por el reparto de autoridades en la Legislatura y las operaciones que se generan por la reestructuración del gabinete para su nueva gestión, se sumó una feroz pelea entre el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín y el secretario de Transporte, Guillermo Dietrich.
Chaín y Dietrich tienen una muy mala relación y suelen hablar mal del otro en privado. Pero Chaín es la punta de la pirámide en su cartera, por lo que el principal perjudicado en esa mala relación es Dietrich.
El secretario de Transporte se había ilusionado con que su área adquiriera rango de ministerio y aún conserva las esperanzas. Pero sabe que el trámite está congelado y difícilmente se concrete en los próximos meses.
Es por esto que, empujado por la mala relación con Chaín, le habría pedido a Macri que traslade su área a la jefatura de gabinete, para dejar de depender de Desarrollo Urbano.
Dietrcih ya habría conversado con Horacio Rodríguez Larreta, que lógicamente vería con buenos ojos la incorporación de una nueva dependencia, más teniendo en cuenta que perderá la subsecretaría de Gobierno en manos de Emilio Monzó.
Macri aún no decidió, aunque está al tanto de las malas ondas que reinan entre Chaín y el secretario de Transporte.





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