Un dictamen que restringe la libertad de expresión

Adrián Ventura

El dictamen de mayoría aprobado en un plenario de cinco comisiones de Diputados que regula la producción de papel para diario produce no uno, sino cuatro daños graves: viola el artículo 32 de la Constitución nacional, coloca a Papel Prensa y a los diarios bajo el férreo control de la política, pretende obligar a Clarín y a La Nacion a retirarse de la papelera y distorsiona un mercado que opera en plena competencia.

Semejante logro sólo fue posible porque Proyecto Sur, que lidera "Pino" Solanas, elaboró una iniciativa mucho más intervencionista que la que se había animado a imaginar el kirchnerismo y le allanó el camino. Juntos, otra vez.

El artículo 32 de la Constitución dice que el Congreso "no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta". Es la versión argentina de la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y su objetivo es el mismo: si la libertad de prensa existe para criticar a los políticos y para informar a la sociedad sobre los actos de sus gobernantes, esa actividad debe quedar fuera del alcance de los políticos, para evitar represalias. Sin embargo, 78 diputados tiraron por la borda la Constitución.

La actividad de producción de papel estará bajo el control de cuatro organismos: una nueva agencia, la Autoridad Federal ?una suerte de Comfer de Papel Prensa?, que puede aplicar sanciones y cuyo director es nombrado por el Poder Ejecutivo, sin garantías de independencia; una nueva Comisión Bicameral de Control; la Sindicatura General de la Nación, que depende directamente de la Presidencia, y la Auditoría General de la Nación.

Así, toda la política supervisará la producción de papel, con el riesgo de que los diarios críticos no reciban papel. Ni siquiera el autoritarismo del venezolano Hugo Chávez se animó a pergeñar semejante mecanismo.

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En tercer lugar, hay una clara persecución a los actuales propietarios de Papel Prensa, los diarios Clarín y La Nacion. En efecto, el proyecto establece que una empresa que sea propietaria de más del 10% de un diario o de un medio audiovisual estará totalmente excluido de participar como accionista de Papel Prensa. En otras palabras, Clarín y La Nacion deberán vender toda su participación en Papel Prensa.

Legisladores de la oposición advirtieron el carácter expropiatorio de esa disposición, pero el kirchnerismo y sus habituales aliados, los diputados de Proyecto Sur, no la corrigieron.

Finalmente, bajo el falso ropaje de la democratización de la información y del papel, se altera un mercado que, hoy, opera en plena competencia. El papel de diario está entre las commodities y su precio local está limitado por el precio internacional de este insumo, que los diarios también importan con arancel cero.

El proyecto, finalmente, determina que la empresa venderá a los diarios el papel a un precio fijo, lo que no permite asegurar que Papel Prensa siga teniendo rentabilidad. Pero si es necesario importar papel a precio alto, el Estado argentino entregará subsidios al diario interesado. En otras palabras, las papeleras extranjeras estarán exentas de regulación y el Estado les garantizará el precio que cobren.

La Argentina conoció otro milagro similar: el país pagó a Venezuela precios por fueloil mayores que los de las petroleras locales. Todo un negocio.

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