Organizada por la Asociación Civil Séminis, se llevó a cabo el martes por la tarde una charla sobre alimentación saludable, a cargo de la nutricionista Inés Bergon-zelli. La propuesta, que tuvo espacio en un salón de la Escuela 6, apuntó a dar nociones orientadas al óptimo crecimiento del niño desde el primer día de vida.
¿Qué dudas te plantearon?
-Muchas acerca de la incorporación de alimentos, cuándo incorporar. Todas tenían visiones distintas, les habían dicho cosas diferentes. Cuándo empezar a comer, por qué, por qué este alimento sí y este no, por qué pescado recién después del año, etcétera.
¿Qué mitos hay al respecto?
-Muchos, muchísimos. Primero hablamos de la lactancia, y acerca de eso hay muchos mitos: si la mamá come una determinada cosa tendrá peor o mejor leche, si come un alimento que le produce problemas digestivos, su bebé tendrá cólicos. Hay muchos mitos sobre qué alimentos dar, cómo prepararlos y demás. Y no existen especificaciones para todo. Hay cosas que están comprobadas, que hay que hacerlas de determinada manera, y otras que se ajustan a criterios individuales.
¿Qué es indispensable saber acerca del desarrollo de un bebé?
-Lo primero, es que de 0 a 6 meses la mejor manera de alimentar el bebé es a través de la lactancia materna. Lactancia materna exclusiva, de 0 a 6 meses no tiene que haber ningún alimento distinto a la leche materna, o la leche de fórmula si no hay leche materna. Nada más, ni líquido ni nada. Y a partir de los 6 meses, es importante empezar a incorporar alimento. Es la etapa denominada de alimentación complementaria oportuna. Ya el bebé esta preparado para recibirla, porque posee el desarrollo motor, emocional, neurológico, renal y digestivo. Además, a partir de los 6 meses la leche de la mamá no es suficiente para los requerimientos del niño. La incorporación de alimentos tiene que ser progresiva, hay que dar tiempo al niño para que experimente, para que aprenda a tragar, a reconocer sus beneficios. Es importante ir de a poco, de a un alimento por vez, no adicionar nada, no agregar sal ni azúcar. Es importante enriquecer la preparación, darles preparaciones que el bebé necesita, no dar solamente un puré, sino enriquecerlo con aceite, con proteínas de origen animal. Y aquí es fundamental todo lo que es cultural: no transmitir los malos hábitos que puedan tener los padres, dar variedad, variedad de sabor, variedad de texturas. Es fundamental la higiene, que los alimentos estén correctamente conservados, que se respeten normas de higiene por parte de quien prepara esos alimentos, que elabore la comida en un lugar saludable y demás. La tercera etapa es cuando el bebé ya come diferente desde hace un tiempo, y entonces tiene que pasar a comer como el resto de las personas de la casa. Allí es cuando se incorpora a la mesa familiar, al año o a los dos años de vida. En esa etapa es fundamental la educación alimentaria, porque lo que aprenda ahí es lo que en general va a sostener a lo largo de su vida.
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