Ricardo Alfonsín llega al final de la campaña para las primarias soportando una bronquitis mal curada. Sin embargo, cree que los votos lo van a fortalecer y posicionar como la verdadera alternativa a Cristina Kirchner.
—No, lo más importante no. El domingo es un paso. Por supuesto que nos gustaría estar a nosotros encabezando la intención de voto el 14 de agosto, pero creo que no vamos a llegar a descontar la diferencia. Seguramente, sí vamos a estar segundos y el 23 de octubre vamos a reducir mucho la diferencia, porque gran parte de los electores de las otras fuerzas políticas, con independencia de lo que hagan esas fuerzas, van a orientar su voto hacia quienes demuestren que pueden forzar una segunda vuelta y ganarla. En este caso nosotros, con Javier.
—¿La elección del domingo va a mostrar un resultado de segunda vuelta?
—Depende de la participación. Si es masiva puede ser, pero si no hay una participación importante, que es lo que procura el Gobierno, me parece que algunas dudas todavía pueden existir. De todas formas, yo no necesito esperar al 14 de agosto para saber que hay segunda vuelta en la Argentina. Estoy convencido. No llegan ellos al 40%.
—¿Qué puede cambiar después del 14 de agosto?
—Yo creo que después del 14 va a ser difícil, porque nadie puede desistir de su candidatura, porque significaría dejar desamparadas a las categorías de abajo. Pero creo que de manera autónoma, los electores de esas fuerzas el 23 pueden acompañar a quien demuestre el 14 que puede ganar.
—¿Son posibles acuerdos de gobiernos conjuntos?
—No sé. Llegado el 10 de diciembre yo voy a convocar a los distintos partidos políticos para que aporten sus hombres y mujeres en todas esas cuestiones en las que nos vamos a poner de acuerdo. Porque vamos a trabajar para definir políticas de Estado en cuestiones como seguridad, educación, energía, combate a la pobreza, vivienda.
—Si usted saca más de 10 puntos de diferencia sobre el segundo, ¿pretendería que el resto hiciera algún gesto hacia su candidatura?
—Después del 23 de octubre seguro, pero antes no, porque sería faltarles el respeto. Sería pedirle algo a alguien que no lo puede hacer. Salvo que los partidos lo decidan, pero no puedo pedírselo al candidato.
—La disputa por el segundo lugar parecería ser con Duhalde; ¿por qué la gente lo debería votar a usted y no a él?
—Yo creo que la gente me debería votar a mí y no a Cristina. No me interesa decir por qué a Duhalde no. Creo que nosotros estamos segundos y me interesa decir por qué queremos ganarle a Cristina. Porque me parece que podemos reparar el daño de la república y generar condiciones para un crecimiento que se transforme en bienestar social.
—Si Cristina no llega al 40%, ¿por qué el electorado se volcaría sobre el segundo y no sobre otro?
—Porque se puede correr el riesgo de que algunos voten a Cristina y gane ella. Entonces, me parece que va a haber comportamientos más racionales, procurando que gane una alternativa que ofrezca un liderazgo democrático, republicano y progresista.
—¿Cristina podría recibir más votos en octubre?
—De alguna fuerza política, sí. Puede ser. Depende de la cantidad que participe en agosto.


Comentá la nota