La diócesis pedirá especialmente por las vocaciones en el mes de marzo

Mediante un comunicado el obispo de Azul Monseñor Hugo Manuel Salaberry convocó a toda la feligresía de la Diócesis a rezar la Devoción de los treinta días a San José desde el 1º de marzo y durante todo el mes para pedir la intercesión de San José por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas. La oración se encuentra a disposición en todas las Parroquias.
DEVOCIÓN DE LOS 30 DÍAS A SAN JOSÉ

¡Oh amabilísimo Patriarca, San José! Desde el abismo de mi pequeñez y miseria te contemplo con emoción y alegría de mi alma en el trono del cielo, como gloria y gozo de los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparador de los desvalidos, auxiliador de los ángeles y santos ante el trono de Dios, de Jesús y de tu santa Esposa.

Por eso yo, pobre, desvalido, triste y necesitado, a vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente traigo ante tu altar e imagen una pena que consueles, un mal que remedies, una desgracia que impidas, una necesidad que socorras, una gracia que obtengas para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoverte y obligarte a oírme y conseguírmelo, te lo pediré y demandaré durante treinta días continuos en reverencia a los treinta años que viviste en la tierra con Jesús y María, y lo pediré, urgente y confiadamente, invocando todos los títulos que tienes para compadecerte de mí y todos los motivos que tengo para esperar que no dilatarás el oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en tu bondad y poder, que al sentirla te sentirás también obligado a obtener y darme más aún de lo que te pido y deseo.

1.- Te lo pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Dios de Dios, Dios Hombre, Dios del Hombre.

2.- Te lo suplico por tu ansiedad inmensa al sentirte obligado a abandonar a tu santa Esposa.

3.- Te lo ruego por tu dolorosa resignación para buscar un establo y un pesebre para palacio y cuna de Dios, nacido entre los hombres.

4.- Te lo imploro por la dolorosa y humillante circuncisión de Jesús, y por el santo, glorioso y dulcísimo nombre que le impusiste por orden del Eterno.

5.- Te lo demando por tu sobresalto al oír del Ángel la muerte decretada contra tu Hijo Dios, por tu obediente huida a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la pobreza del destierro, y por vuestras ansiedades al volver de Egipto a Nazaret.

6.- Te lo pido por tu dolorosa aflicción de tres días al perder a tu Hijo, y por tu consolación suavísima al encontrarle en el templo; por tu felicidad inefable de los treinta años que viviste en Nazaret con Jesús y María sujetos a tu autoridad y providencia.

7.- Te lo ruego y espero por el heroico sacrificio, con que ofreciste la víctima de tu Jesús al Dios Eterno para la cruz y para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención.

8.- Te lo demando por la dolorosa previsión, que te hacía todos los días contemplar aquellas manos infantiles, taladradas después en la Cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba dulcemente sobre tu pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabas en tu corazón, desnudo, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz; aquel último momento en que le veías expirar y morir.

9.- Te lo pido por tu dulce tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María y tu entrada en el lugar de los Justos y al fin en el cielo.

10.- Te lo suplico por tu gozo y gloria, cuando contemplaste la Resurrección de Jesús, su subida y entrada en los cielos y su trono de Rey inmortal de los siglos.

11.- Te lo demando por tu dicha inefable cuando viste salir del sepulcro a tu santísima Esposa, resucitada, y ser subida a los cielos por los Ángeles, y coronada por el Eterno, y entronizada en un solio junto al tuyo.

12.- Te lo pido y ruego y espero confiadamente por tus trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por tus triunfos y gloria y feliz bienaventuranza en el Cielo con tu Hijo Jesús y tu esposa Santa María.

¡Oh mi buen Patriarca San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de la Iglesia Santa y de sus Doctores y Teólogos y en el sentido universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pedirte y suplicarte y esperar me obtengas de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante este tu altar e imagen y ante tu trono de bondad y poder en el Cielo.

(Aquí pedimos la gracia que deseamos alcanzar)

San José rogamos tu intercesión para el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas en nuestra Diócesis de Azul

Obtenme también para los míos y los que me han pedido ruegue por ellos todo cuanto desean y les es conveniente. San José, ruega por nosotros, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

ORACIÓN

¡Oh Dios!, que con inefable providencia elegiste al bienaventurado San José para Esposo de la Santísima Madre de tu Hijo; te rogamos nos concedas tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. ¡Oh Dios! que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Glorioso Patriarca San José, ruega por nosotros

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