La nueva conducción del PRO local lanzó ayer un desafiante mensaje en dirección a la cúpula nacional.
Raverta y Amarfil convocaron a los medios en un hotel, para asegurar que “no hay motivos” para que la conducción nacional intervenga el partido en la provincia. Los dos forman parte del sector que destituyó a Ramírez hace dos semanas en una asamblea de delegados y ayer reivindicaron esa decisión y la calificaron de “totalmente legal”.
A partir de la movida, el presidente del PRO nacional, Humberto Schiavoni, no descartó la opción de la intervención para ordenar las cosas y aseguró que eso lo resolverá la mesa ejecutiva esta semana. Ayer, Raverta se mostró dubitativo cuando este diario le preguntó si resistirían esa medida. Pero Amarfil, aseguró que si se dicta la intervención, “vamos a resistirla”. Señaló que lo harán desde el punto de vista político y hasta con una presentación en la Justicia electoral.
Los dos dirigentes ratificaron los motivos de la remoción de Ramírez, al asegurar que no consultaba con el resto del partido las decisiones que tomaba como diputado y que no promovía el debate interno.

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