Los nuevos precios espantaron a los consumidores. Las carnicerías perdieron movimiento y ventas. El productor José Luis Sollé aseguró que "vendemos el 35 ó 40 por ciento de lo que vendíamos antes". No obstante, estimó que el mercado tenderá a estabilizarse.
"Cambió la forma de vida de la gente y ya no hay consumo de carne. Todos los días se está ahorrando mucha cantidad de animales. Aunque a nadie le gusta que las ventas se le vengan a pique, los carniceros estamos vendiendo el 35 ó el 40 por ciento de lo que vendíamos antes", aseguró Sollé ayer, en una entrevista concedida al programa radial "Un Cacho de Mañana", de FM 98Pop.
El productor agropecuario y propietario de una cadena de carnicerías en la ciudad recordó que los precios de la carne vacuna comenzaron a sufrir aumentos entre los meses de febrero y marzo. "Desde ese mismo momento, las ventas empezaron a bajar hasta llegar al punto de hoy, cuando vemos que todos tenemos el mismo problema", dijo. Con una mirada global, aclaró que no sólo los carniceros sufren la problemática, "sino que vemos cómo los mataderos y los frigoríficos están sintiendo las consecuencias de la fuerte caída del consumo".
Según Sollé, mientras los precios al público "aumentaron casi un ciento por ciento", las ventas de los carniceros cayeron en el orden del 60 por ciento. Además, opinó que "más allá de todo lo que ha subido el precio, la carne tendría que haber aumentado todavía más. Hoy, el kilo de carne al público debería valer realmente 35 pesos. Si se vende a 27 ó 28 pesos, como está pasando, es porque todos estamos aguantando ese valor, pero no sé hasta cuándo".
También admitió haber escuchado que "en el Mercado de Liniers reclamaban por qué no bajaban los precios en las carnicerías. Pero allá habrá bajado el 7 por ciento, y tendría que caer mucho más para que esa baja pueda reflejarse en las carnicerías. Porque lo poco que perdió hasta ahora es esa diferencia que yo marcaba entre los 35 pesos en que se debería vender cada kilo, contra los 27 ó 28 que en realidad estamos cobrando".
Para graficar la caída del consumo, además de indicar el bajón de las ventas, Sollé aportó que "en ciudades cercanas a la nuestra, en las que se faenaban 1.300 cabezas, hoy resulta que faenan 300 y encima les sobre carne".
¿Cómo se explica que los valores no se retrotraigan si el consumo sigue en un tobogán? "Lo que pasa es que, por un lado, el consumo mermó abruptamente. Pero, por otro lado, están entrando menos animales a Liniers y por eso el precio aumenta, porque allí todo se maneja por las reglas de la oferta y la demanda", contestó.
"Los precios bajarán"
Una vez más, como había asegurado en entrevistas anteriores, José Luis Sollé no dudó en afirmar que el mercado tenderá a "normalizarse" y que los precios bajarán para acomodarse a una nueva realidad. "Cuando se estabilice el mercado, no tengo dudas de que el precio va a bajar. Le habré errado por 3 ó 4 meses. La verdad es que pensé que la baja iba a ser más rápida, pero de todas maneras va a llegar en el corto plazo. Todos estamos viendo la tensión que hay en el consumo. Se terminaron los clásicos asados, las peñas, y se ve claramente cómo la gente modifica sus hábitos de alimentación".
En el mismo sentido, Sollé estimó que "el Mercado de Liniers se va a estabilizar mucho más rápido de lo que muchos estábamos pensando. Ya no se van a necesitar 4 ó 5 años, como creíamos en algún momento. La caída del consumo ha sido tan fuerte, que todos los días está sobrando muchísima cantidad de animales".
En su análisis, el productor incluyó otro dató. "Si el productor antes mandaba 35 animales, hoy estará mandando 10 ó 15. Pero también es cierto que una jaula de novillos vale 140.000 pesos, mientras que antes hablábamos de 38.000 ó 40.000 pesos", comparó.
Además, cuando se refirió a las exportaciones, Sollé dijo que "está saliendo muy poco, porque tampoco se va a poder cubrir la cuota Hilton. Vos no podés comprar algo a 2 pesos y venderlo a 1. Acá la carne está sobrevaluada en dólares, porque nunca en la historia valió tanto. Hoy vale 2 dólares el kilo en pie, contra 60 centavos que fue su valor histórico".
Entonces definió que "la única exportación que tenemos nosotros es el consumo interno. Pero el problema es que los valores que se manejan en el mercado tampoco están acordes con los ingresos de la gente".
La suba en el costo de vida y la consecuente pérdida en el poder adquisitivo de una amplia franja de asalariados ha terminado con la antes imbatible "cultura carnívora" de los argentinos. Cada vez son más los consumidores que se privan del asado, el bife o las milanesas, para refugiarse en otros alimentos con precios más accesibles.
Para Sollé, las carnicerías recuperarán sus ventas a mediano plazo. "El stock de hacienda se había venido muy abajo en los últimos años. Pero al aumentar el precio, y al caer de una manera tan fuerte el consumo, ya se va a volver a estabilizar. Y repito que no vamos a necesitar tres, cuatro o cinco años para que eso suceda, sino que en seis meses o a lo sumo un año vamos a estar acomodados nuevamente", completó.
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