El licenciado Berarducci instó a romper la barrera inicial de resistencia, ya que el joven estará agradecido por la preocupación paterna.
Durante su visita a la provincia, oportunidad en la que ofreció una disertación, el especialista consideró que “de a poco hay que ir interiorizándose de las actividades de ellos, cómo les fue anoche en el boliche, quién estuvo y ahí comienza el proceso de diálogo que no le cuesta comentarle al papá. Es más, el día que tengan algún inconveniente, al primero que le plantearán será a los padres, quienes sabrán guiarlo y eso es un poco la solución”.
Desde su punto de vista, hay otros peligros que no son tan visibles, como la manipulación a la que pueden ser objeto los chicos, a través de una red social o Internet en general y el acceso a material que los degrade como personas, violencia y manipulación, tal cual ocurrió en Rosario de la Frontera.
Ante esta situación, el licenciado Berarducci indicó que en la actualidad hay una sociedad de padres ausentes, quienes no ejercen la autoridad como tal, “lo que no implica, precisamente, dar órdenes, sino más bien tener presencia en una familia, saber aconsejar, saber contener frente a un problema. Se debe esperar la evolución y el desarrollo del hijo transmitiendo la experiencia y dando las libertades adecuadas a su edad, que es lo que hoy está en crisis”.
Desde el punto de vista profesional, en esta realidad, hay una clara incidencia de lo económico, donde las familias están como tensionadas hacia adelante para acceder a bienes materiales y “el chico percibe esa ausencia, él va tomando valores, posiciones, en función de lo que presenta el mercado, como el caso de los vínculos de sus amigos y la calle, quienes le imponen ciertas acciones”.
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