"Hay una deuda de verdad y justicia"

"Hay una deuda de verdad y justicia"
Boudou, Alak; el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, fueron algunos de los funcionarios que se ubicaron debajo de toldo desde la que partieron los discursos, de espaldas a los restos de la antigua embajada y junto a dirigentes comunitarios y representantes de Israel.

A último momento, tal vez alertado de la desventaja numérica que sufriría, Mauricio Macri desistió de participar del acto, y en su reemplazo llegó la vicejefa, María Eugenia Vidal, muy seria durante la hora y media que duraron los siete discursos.

Luego del sonar de las sirenas y el tañido de las campanas de la iglesia Madre Admirable, se escucharon los nombres de las víctimas mortales.

Dany Carmón, ex cónsul israelí en el país y sobreviviente, marcó la tónica al afirmar: "Sabemos que Irán es responsable de lo ocurrido aquí", y acusó a Teherán de "estar apoyando al gobierno sirio". Dos enviados del gobierno israelí siguieron por ese mismo camino. Iosi Peled, ministro sin cartera, acusó en un enérgico discurso en hebreo a Irán de poseer armamento nuclear. El vicecanciller Danny Ayalón fue más allá, al nombrar al actual ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, como "uno de los ejecutores del ataque que se encuentra libre". El vicecanciller halagó los oídos de los funcionarios nacionales al decir que Israel "apoya los esfuerzos del gobierno argentino para llevar a juicio a los asesinos". Los elogios se repetirían en boca de Carlos Susevich, representante de los familiares, que agradeció a Néstor y Cristina Kirchner "por ser los únicos gobernantes" que los recibieron y actuaron en dos décadas.

Susevich, que alabó el proyecto de indemnización económica a heridos y deudos de las víctimas reglamentado anteayer por el Poder Ejecutivo, criticó a los gobiernos israelíes de los años 90 "porque debían presentarse a la Justicia como querellantes y no lo hicieron". Por sobre todo hizo hincapié en la necesidad de continuar investigando. "Hay que saber quiénes fueron los contactos locales, los encubridores, los socios del terror."

"Hay una deuda de verdad y justicia"

Lo dijeron Alak y el vicepresidente en la conmemoración del atentado de 1992; dura acusación de Israel a Irán

Por Jaime Rosemberg | LA NACION

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Escenas de dolor y reflexión entre los asistentes al acto por el aniversario del atentado contra la embajada de Israel, en Arroyo y Suipacha. Foto: Silvana Colombo

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Silbidos y gritos contra Boudou

Ante un palco repleto de funcionarios del gobierno nacional, sobrevivientes y familiares, la embajada de Israel y la comunidad judía en el país conmemoraron ayer el vigésimo aniversario del ataque terrorista que el 17 de marzo de 1992 destruyó la sede diplomática israelí en el país, provocó 29 muertos y decenas de heridos.

Durante el extenso acto, en el que se escucharon duras críticas a Irán -al que diplomáticos y funcionarios israelíes sindicaron como responsable del atentado-, el vicepresidente, Amado Boudou, y el ministro de Justicia, Julio Alak, reconocieron una "deuda pendiente de verdad y justicia", luego de 20 años sin procesados ni condenados por el atentado.

El vicepresidente, que fue silbado al comenzar su breve discurso (ver aparte), afirmó que el ataque a la antigua sede de la calle Arroyo "fue un atentado contra los 40 millones de argentinos" y elogió la "búsqueda de justicia" que la Presidenta "hace en todos los foros internacionales". Familiares y sobrevivientes se mostraron en sintonía con el kirchnerismo, aunque criticaron la falta de avances en la llamada conexión local del atentado, que desde hace casi dos décadas investiga sin éxito la Corte Suprema de Justicia.

Cerca de mil personas desafiaron el intenso calor para llegar a la esquina de Arroyo y Suipacha y participar de la conmemoración, que a diferencia de otros años estuvo prácticamente monopolizada por integrantes del gobierno nacional.

A su turno, Alak ensayó una autocrítica. "Sólo podemos hablar de memoria. No de verdad, porque no la hemos encontrado; tampoco de justicia, porque los responsables de aquella aberración no han sido todavía hallados", afirmó.

Un rato antes de las palabras del embajador Daniel Gazit, que leyó un mensaje del presidente Shimon Peres, el ex embajador Itzjak Shefi (a cargo de la sede en aquel marzo de 1992) fue al grano. "Un ataque terrorista fractura a una sociedad entre los que lo sufren y los que lo celebran", resumió con la voz quebrada por el llanto antes de la música de Bach, que dio por finalizada la conmemoración..

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