La deuda pública dejó de ser sinónimo de crisis y muerte

La política de desendeudamiento de Argentina y las provincias generó alivio y holgura financiera para el corto y mediano plazo. Corrientes se benefició con ahorro y licuación de pasivos, que deberán ser reinvertidos. En 1999 y 2001 la deuda pública generó caos.
La historia universal contemporánea enseña que todas las tragedias de los Estados, primero políticas y luego sociales, siempre se originaron por traumas económicos que en la inmensa mayoría de los casos se iniciaron por dificultades que generaron las deudas públicas.

Los problemas de liquidez y los consecuentes ajustes severos que hoy viven los países de la zona Euro (Grecia, España, Italia, Portugal, Irlanda y otros) y Estados Unidos, son los mejores ejemplos de la irresponsabilidad política y financiera de sus gobernantes y del especulativo mercado de capitales.

Argentina tiene también sobrados episodios de este tipo de tragedias a lo largo de su historia. El más reciente fue la crisis de 2001 que dejó al 57,5% de la población bajo la línea de pobreza, el 27,5% bajo la línea de indigencia, una desocupación del 21,5% (todos niveles récord para el país), 38 muertos y más de tres mil heridos en las calles.

Uno de los factores y consecuencias de aquella tragedia fue la declaración de “default” del país, que fue el mayor cese de pago de deuda externa de la historia moderna mundial del que se cumplió una década el 23 de diciembre último.

Corrientes tuvo su propio episodio dos años antes. La crisis de 1999 también se inició con un problema financiero del Estado provincial, siguió con problemas políticos que impidieron la refinanciación de la deuda y sobrevinieron las dificultades de solvencia. Terminó con un gobierno (del ex vicegobernador Pedro Braillard Poccard) destituido por puebladas, una intervención federal a la Provincia, muertos y centenares de heridos en las calles, y graves consecuencias sociales que persisten hasta nuestros días.

Otra historia

Desde el 2003 en adelante los gobiernos del presidente Néstor Kirchner y luego de Cristina Fernández de Kirchner aplicaron activas políticas para desendeudar a la Nación y las provincias.

En el 2001 cuando la Argentina se declaró en ‘default‘ la deuda pública era de US$144.000 millones, que representaba el 54% del Producto Bruto Interno (PBI); que en 2003 por la “pesificación asimétrica” de Eduardo Duhalde aumentó al 138% del PBI.

Según el Banco Central hoy los pasivos de nuestro país suman US$175.000 millones y solo representa el 42% del PBI, pero la deuda ya no es un problema para el país. En 2003 Argentina destinaba anualmente el 5% de su PBI al pago de vencimientos, mientras que en 20011-2012 solo asignará el 2% del PBI a los pagos de deudas.

A esto se le suman otros datos favorables como la cantidad de reservas internacionales del Banco Central en la última década creció el 154,7%, aumentando de US$18.289 millones en 2001 a US$46.600 millones al cierre de 2011. Y en los últimos ocho años el país tuvo un crecimiento económico del 8,5% promedio anual.

Otra particularidad positiva de la actual deuda de Argentina es que ahora el grueso de los acreedores son agencias públicas del Estado nacional, y no los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial) ni el sector privado como hace 10 años atrás.

Hoy el 52,5% de la deuda nacional está manos del Banco Central, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y el Banco de la Nación. Sólo el 10,4% les pertenece a organismos internacionales, el 3,7% al Club de París y el 33,2% a otros sectores.

En 2012 el Gobierno de Cristina Fernández acordará con el Club de París la reestructuración de los US$7.000 millones, sin la intervención del FMI; y enterrará así el último recuerdo de un oscuro periodo económico de la Argentina.

Varios economistas internacionales destacan lo positiva y exitosa que fueron las políticas de desendeudamiento de los Kirchner, como el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz que expone el “modelo argentino” como una salida a la crisis de los países de Europa.

Desendeudamiento federal

Además de ser exitoso, el plan de desendeudamiento del Gobierno nacional es federal y equitativo con las provincias y los municipios. El 10 de mayo de 2010 la presidente Cristina Fernández de Kirchner presentó el “Programa Federal de Desendeudamiento de las Provincias” al que accedieron 17 provincias para reestructurar sus pasivos con su mayor acreedor, el Gobierno nacional.

La Nación les extendió por 20 años más (hasta el 2030) los vencimientos a las provincias que debían ser saldados en el 2017. Les fijó cuotas mensuales iguales; en pesos y con tasa fija del 6% anual que reemplazó el ajuste inflacionario CER; y les redujo el monto de sus deudas a través de la transferencia de ATN. Además el Gobierno nacional les concedió a los distritos un “período de gracia”, tiempo en que las provincias no le pagaron ni un solo peso por sus deudas a la Nación.

A través del Programa de Desendeudamiento Corrientes refinanció $1.725 millones de pasivos con el Gobierno nacional. Antes, el pago de deudas promediaba los $360 millones al año.

Por la concesión del “período de gracia”, entre septiembre de 2010 y diciembre de 2011 Corrientes no le pagó ni un solo peso por deuda a la Nación con lo que el gobierno de Ricardo Colombi se ahorró entre $480 y $500 millones.

Pero el 29 de diciembre pasado la presidente Cristina Fernández de Kirchner amplió aquel acuerdo, por dos años más, el perdón del pago de deuda (desde enero del 2012 hasta diciembre de 2013) a las provincias.

A Corrientes el Gobierno nacional le reestructuró $1.725 millones en deuda; dividió ese stock en 227 cuotas iguales de $7,6 millones mensuales más un interés fijo del 6% anual.

El segundo “período de gracia” le generará un ahorro de $820 millones, entre capital e intereses, que podrán ser reinvertidos en obras públicas y salarios.

A esto se le suman otros beneficios complementarios: pasivos reestructurados con su mayor acreedor ya que el 92% del total de la deuda pública de Corrientes son obligaciones impagas con el Gobierno nacional. Pasivos pagaderos en 20 años en cuotas e interés fijo del 6%, más la reducción capital e intereses.

Corrientes no pagará los pasivos por tres años y medio. Los vencimientos comenzarán a correr recién en 2014, que serán minicuotas a valores corrientes actuales. Además sus intereses ya no se calcularán por el índice de inflación.

Paralelamente los ingresos de dinero fresco a Corrientes (Coparticipación Federal, Fondo Sojero, Leyes Especiales que llegan de la Nación) aumentan a un ritmo del 32,5% interanual promedio; lo que irá licuando y tornará imperceptible el paquete de deudas con el Estado nacional.

A pesar de que el gobernador Ricardo Colombi es austero en sus apreciaciones respecto de los beneficios al decir que el Desendeudamiento ‘ayuda a la Provincia, pero no va alcanzar para todo‘; lo real es que el modelo económico del kirchnerismo le mejoró radicalmente el perfil económico de Corrientes.

A diferencia de hace 10 años atrás la deuda soberana de la Argentina y la deuda pública de Corrientes ya no son sinónimo de crisis económica, política y social, muertes y sangre; como sí lo están padeciendo actualmente los países de Europa.

La realidad es hoy de bonanza, holgura y alivio financiero para el corto y mediano plazo; y los gobernantes ya no tienen más excusas para no distribuir equitativamente el crecimiento económico entre los integrantes de sus comunidades.

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