La realidad de salud pública es crítica, pero pocos dirigentes la reconocen en sus discursos. Infraestructura, salarios, presupuesto, son algunos de los temas que urgen resolver. La pasividad política y la campaña hacia 2011 que navega por otros mares
Los datos son alarmantes y evidencian pérdidas de todo tipo. Pérdidas que no salen diariamente por los medios.
Los hospitales de nuestra región tienen cuatro camas cada mil habitantes. La proporción es preocupante, ya que apenas llega a la mitad de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Aseguran que, teniendo en cuenta el crecimiento poblacional, el presupuesto es menor al de hace diez años.
La Plata es el segundo partido que presenta mayor demanda dentro de la salud pública provincial, después de La Matanza. No obstante, pese a ser la capital y contar con la ventaja de tener una mayor concentración de hospitales públicos, se encuentran desbordados, ya que carecen de recursos humanos e infraestructura.
Según se indicó desde la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud (Cicop), los salarios son tan bajos que apenas alcanzan para cubrir las necesidades. “En épocas de licencias o vacaciones, se corre el riesgo de que queden puestos sin cubrir, ya que la mayoría de los médicos de carrera están ocupados en otras especialidades y se inclinan por cargos de mejor retribución”, alertaron.
“Las guardias siempre están saturadas de gente”, la vicepresidenta de la Cicop, María Inés Sisiaín, y explicó que “para el personal de guardia el reemplazo en general no está reconocido por los hospitales”, al tiempo que “los residentes que deciden tomarlos tienen que cobrar a través del cheque de otro profesional o compañero que se lo presta, y al que luego le hacen un descuento al impuesto a las Ganancias”.
El problema no es nuevo, pero los reclamos que se escuchan desde ya algunos años no han encontrado una respuesta contundente: siguen faltando enfermeras en los hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires.
Por su parte, el médico cardiólogo Luis Ferrero, del hospital Rossi, disparó que “la gran dificultad es la emergencia cardiovascular, porque no tenemos un centro público de derivación. No hay un servicio específico que lo resuelva, de modo que para un médico, un aneurisma de aorta que se rompe es una catástrofe”.
Las denuncias también apuntan a un retraso en los turnos de cirugías cardiovasculares, por el que debe recurrirse a sanatorios o clínicas privadas. “Equipos hay pocos y las cosas que no son urgentes tardan meses”, resumió Luis Ferrero.
En la misma línea, la directora del hospital Rossi afirmó: “Hay municipios que tienen armados micros, como por ejemplo Brandsen, Ranchos y Magdalena, que traen cada semana pacientes con turnos ambulatorios que se atienden en distintas instancias porque necesitan una atención de mayor complejidad”.
Los números señalan un presupuesto de salud de la Provincia que asciende a un 6,7 por ciento del total, lo que constituye una cifra inferior a la que hace más de diez años se alzaba por encima del 10 por ciento. “El presupuesto provincial equivale a lo que gasta el IOMA en una población tres veces menor”, cuestionaron desde la Cicop.
Según se indicó en tal sentido, la ciudad de Buenos Aires posee 37 hospitales públicos y cuenta con un presupuesto aprobado para este año de 3.900 millones de pesos, para abastecer a sus 3 millones de habitantes. Mientras que la Provincia dispone de cuarenta hospitales públicos más que Capital Federal, y destina 4.142 millones de pesos totales para el funcionamiento del sistema sanitario estatal, que si bien se reparte la asistencia con los privados, posee una demanda muy superior, proveniente de sus 13 millones de habitantes.
“En realidad, lo que falta es una política de salud integral y un presupuesto acorde. Se dice que la salud es importante, pero esos dichos no tienen una correspondencia con el dinero que se invierte”, concluyó la vicepresidenta de la Cicop, María Inés Sisiaín.
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